Pies firmes en Marte

Pies firmes en MarteEstas son las primeras imágenes del ártico marciano, recién tomadas por Phoenix minutos después de su aterrizaje anoche.

La NASA ha puesto con éxito a seis robots en la superficie marciana durante las últimas tres décadas. La más reciente, el Phoenix Mars Lander, aterrizó brillantemente ayer domingo a las 23:36 tiempo universal, en la región del polo norte. El Phoenix es la primera sonda de un programa llamado Scout, una iniciativa que desarrolla naves más competitivas a menor costo -sólo se invirtieron 420 millones de dólares en construcción y lanzamiento, la mitad que otras sondas en el pasado.

A diferencia de los "rovers" o exploradores MER A y B lanzados hace cuatro años, la misión del Phoenix no será pasearse por ahí tomando muestras de piedras de la superficie. Phoenix es un geólogo "in situ", que excavará el suelo bajo sus patas en las altas latitudes boreales de Marte, geológicamente parecidas a Groenlandia o Alaska. "Cuando la gente me dice que el Phoenix no tiene movilidad, como los rovers, yo les digo que están equivocados", dice el científico planetario Steve Squyers. "Claro que la tiene. Tiene movilidad vertical".

Los científicos escogieron el ártico marciano porque está libre de rocas y parece más fácil de excavar. Los astrobiólogos y geólogos planetarios esperan que el robot no sólo toque el agua congelada de la superficie marciana, sino que la "pruebe" y "olfatee" con el minilaboratorio que lleva a cuestas. La misión estudiará la historia del agua en el hielo, hará un monitoreo del clima de la región polar, e investigará si el ambiente bajo la superficie ha sido en algún momento favorable para sostener vida microbiana (como la definimos en la Tierra). Si Phoenix detecta compuestos orgánicos aptos para la vida, la región ártica marciana podría convertirse en un lugar muy codiciado para los investigadores en exploraciones futuras.

Aunque Marte es más pequeño que la Tierra, hay que tener en cuenta que no tiene océanos que escondan su superficie, por lo que en realidad tiene una enorme área de terreno expuesta que es preciso investigar.

Los creadores del Phoenix comparan a su robot con un coche usado, porque está hecho a partir de partes de otra nave espacial. De hecho, gran parte del Phoenix estaba ya en una bodega desde 2001, porque sus sistemas principales fueron diseñados y construidos para ser lanzados en la misión Mars Surveyor de ese año. Pero la NASA canceló la misión tras la pérdida de un aparato similar, el Mars Polar Lander, que desapareció durante su llegada a Marte en 1999. Nadie sabe a ciencia cierta lo que sucedió con esa sonda, pero se dice que fue un error de cálculo causado por una confusión entre los sistemas métrico e inglés.

El equipo de investigadores que propuso la bien bautizada misión Phoenix, encabezados por Peter Smith de la Universidad de Arizona, en Tucson, desarrolló un plan para modernizar al aparato en desgracia, siguiendo los cánones de la nueva era de la NASA del "más rápido, más barato y mejor".

A diferencia de los aterrizajes anteriores, en los que los robots llegaban envueltos en bolsas de aire que rebotaban como una gran bola de playa sobre el suelo, Phoenix aterrizó con sus propios motores, desacelerando su caída, durante los siete minutos más largos del mundo. La NASA no había orquestado este ballet desde el aterrizaje exitoso de las naves Viking en 1976.

Puesto que la mayoría del hardware del Phoenix tiene entre 8 y 10 años de edad, aún existe una cierta cantidad de riesgos con esta misión. Por ejemplo hay sistemas que no tienen redundancia durante la etapa del ingreso y aterrizaje. Extensas pruebas identificaron otra docena de preocupaciones tales como el despliegue de los paneles solares una vez en superficie y la supervivencia de los instrumentos científicos. O el sistema de radar<7b> del Phoenix, que fue inicialmente diseñado como un altímetro para jets de combate. Y durante su aterrizaje, este radar tendrá que proporcionarle a la sonda información no sólo sobre su altitud, sino sobre la velocidad de descenso y su velocidad horizontal. El ordenador de abordo usará esa información varias veces por segundo para ajustar el disparo de sus 12 motores.

Angela Posada-Swafford

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