Operación dodo
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dodo1.jpgBeth Shapiro y Scott Lucas trabajan en la reconstrucción del dodo, aquel legendario pajarraco endémico de la isla y República de Mauricio, al este de Madagascar, que caminaba en lugar de volar. La última vez que se le vio con vida fue en la década de 1680. Pero tanto Shapiro como Lucas se apresuran a añadir que no tienen ningún interés en clonar a esta ave de casi un metro de altura, que no era estúpida -como se ha afirmado tradicionalmente- y se extinguió en menos de 90 años, una velocidad supersónica en paleontología.

Shapiro es una bióloga estadounidense especializada en la evolución que trabajó en Oxford y actualmente desarrolla su labor en la Universidad Estatal de Pensilvania. A sus 32 años ha estudiado restos de bisontes, mamuts y otros grandes mamíferos víctimas de las extinciones del Pleistoceno, hace 10.000 años. Sus intereses actuales se centran en extraer y escudriñar el muy antiguo ADN del dodo, lo que la ha colocado a la cabeza de esta nueva disciplina científica que consiste en reconstruir y amplificar ADN de hace siglos para ver el pasado; especialmente, cómo el cambio climático afectó a la evolución, distribución y desaparición de los organismos.

Por su parte, Scott Lucas trabaja con la empresa Phil Fraley Productions, en Nueva Jersey, que se dedica a hacer modelos de animales extintos y a restaurar los huesos originales de las criaturas que vemos en los museos. La fama de la firma, que emplea a biólogos, paleontólogos, artistas e ingenieros, incluye haber dejado como nuevos los dinosaurios del venerable Museo Carnegie en Pittsburgh. El modelo de dodo creado por Fraley para el Museo Raffles de Singapur ha sido descrito como uno de los mejores que existen de esta ave.

Analizar los genes de animales y plantas que vivieron hace siglos permite a los investigadores trazar su evolución con una exactitud inimaginable hace cinco años. Comparando el ADN del dodo con el de otras cinco especies, por ejemplo, Beth Shapiro ha podido establecer que el ave de Mauricio, que irónicamente nunca necesitó volar para sobrevivir, fue prima lejana de las palomas modernas, maestras en la navegación aérea.

La reconstrucción, paso a paso
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El problema es que obtener ADN de criaturas extinguidas para un estudio molecular es complicado. Especialmente el del dodo, porque sus huesos no son grandes y los conservadores de los pocos museos que los tienen no se toman muy bien que un investigador llegue pidiéndoles el favor de cortar trozos de sus preciosos especímenes. "Y además, no tenemos la seguridad de poder extraer ADN de ellos, porque eso depende de su estado de conservación", dice Shapiro en una entrevista telefónica. "Así que yo no sabía quién estaba más nerviosa, si la directora de colecciones especiales del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford o yo. El proceso de extracción del ADN del dodo implica cortar un trozo del hueso de la pierna del tamaño de una uña, y molerlo hasta convertirlo en un polvillo muy fino. Luego obtenemos el ADN con una sustancia química que rompe las células. El paso siguiente es la reacción en cadena de la polimerasa. Esta es una técnica estándar de laboratorio que se usa mucho en estudios genéticos para amplificar el ADN".

Más exactamente, estas enzimas de polimerasa ayudan a los genes a copiarse a sí mismos. Cuando se calienta la solución a 65 grados centígrados, las cadenas de ADN se separan en dos hebras. Y al enfriarse, las enzimas de polimerasa se pegan al material genético del dodo, fabricando copias a gran velocidad. Una noche entera de trabajo, repitiendo el proceso una treintena de veces, puede producir hasta un millón de copias de un gen o de un trozo de gen.

"Al principio estábamos interesados en tratar de descubrir qué clase de ave era el dodo. Y el análisis genético reveló sin lugar a dudas que es descendiente de una paloma. Su pariente vivo más cercano es la paloma de Nicobar (Caloenas nicobarica), que es muy bonita. Y ambos están más estrechamente emparentados de lo que nos imaginábamos". Shapiro y otros expertos piensan que la paloma de Nicobar salió de la India hace unos cinco millones de años, e impulsada por los alisios, hizo escalas en las islas volcánicas de Mauricio y Rodrigues, donde se separó en dos líneas de descendencia. Una produjo el ave conocida como Solitario de Rodrigues, y la otra dio como resultado el Dodo de Mauricio; ambas perdieron la capacidad de volar.

¿Cuánto tiempo tarda un ave voladora en convertirse en una que no vuela? Según Julián Pender Hume, paleobiólogo del Museo de Historia Natural de Londres y líder de excavaciones en Mauricio, para ciertos grupos de aves la transformación puede ocurrir en cuestión de generaciones, porque sus polluelos sólo adquieren la capacidad de vuelo en la última etapa de su desarrollo. Y si se les coloca en un ecosistema donde no ven la necesidad de volar, simplemente no desarrollan esa etapa. En cambio para otros grupos, como las palomas, el proceso puede ser mucho más prolongado.

Al igual que las palomas actuales, el dodo estaba perfectamente adaptado a su nicho. De hecho, le iba muy bien hasta que los colonos llegaron a Mauricio con sus cerdos, sus ratas y sus perros. Y de pronto, adiós dodo.

Basándose en documentos históricos, Shapiro cree que, a diferencia de los moas en Nueva Zelanda, devorados por los maoríes, los dodos no sucumbieron en la mesa; quizá no eran igual de sabrosos. En cambio, probablemente las ratas encontraron sus huevos irresistibles. Shapiro es contraria a la hipótesis que sostiene que eran unas aves bastante tontas; lo que ocurrió más bien fue que no estaban preparadas para un cambio tan abrupto. "Era simplemente un animal que en su proceso evolutivo había perdido todo miedo a su entorno. Se acercaba a la gente por curiosidad. No sospechaba que ese nuevo animal de dos patas representaría su muerte. ¿Cómo podía saberlo?".

Cuando se le pregunta por la posibilidad de resucitar a un dodo, Shapiro responde con un bufido de ironía. "No pierda el tiempo. Primero, cuando muere un organismo todo conspira para degradar su ADN: la luz ultravioleta, la oxidación, los ambientes pantanosos como Mauricio. Cuantos más años lleve muerto el organismo, más cortos son los fragmentos de ADN que se pueden amplificar. Y segundo, sólo se han podido sacar trozos de entre 50 y 150 pares de bases de largo del genoma del dodo, que seguramente tenía millones y millones de ellas". Además, ni siquiera es ADN del núcleo, sino de las mitocondrias.

"Antes de pensar en clonar un dodo tendríamos que descubrir cómo obtener ADN del núcleo, y además en fragmentos largos", explica Shapiro. "Luego habría que unirlos en orden dentro de los cromosomas correctos, y finalmente, hallar un vientre materno adecuado. Aún ignoramos muchas cosas sobre cómo fabricar un animal dentro de otro. Muchos genes se activan por sí mismos durante el embarazo y otros muchos en realidad son controlados por la madre. ¿Si metemos un mamut dentro de una elefanta, qué nos garantiza que los genes de la madre no vayan a apagar los del mamut para terminar produciendo un elefantito?". Y añade, "¿para qué queremos un dodo vivo si su hábitat ya no es capaz de mantenerlo?".

La tarea de Shapiro consiste más bien en usar el puñado de genes extraídos del dodo como claves para reconstruir parte del pasado de Mauricio y la de su drástica extinción, y compararla con el historial de extinciones de islas aledañas. Para eso necesita trozos de huesos de dodos de diferentes períodos y áreas. Muchos de esos huesos existen en el Museo de Historia Natural de Mauricio . Otros podrían seguir enterrados, aunque la humedad de esos pantanos no augura nada bueno para su ADN. "Es un reto enorme porque el ambiente de preservación es bastante malo, a diferencia del de Siberia, por ejemplo, que siempre es frío".

Si el ADN es el mayor obstáculo para la bióloga, para Scott Lucas el problema es que nadie sabe con exactitud qué aspecto tenía el dodo. "Busque usted dodo en las imágenes de Google, y le saldrán más de dos millones y medio. Y muchas son distintas. Hay dodos gordos, dodos flacos, dodos blancos, dodos grises, dodos pardos, dodos adornados, dodos sin adornar. Hay dodos en estampillas y monedas y óleos barrocos; en litografías victorianas y caricaturas. Muchos museos tienen modelos de dodo, pero incluso estos son inconsistentes", escribe Lucas en un informe sobre su fabricación del modelo de dodo para el Museo Raffles. "Este es el problema para quienes queremos recrear correctamente esta ave: todo el mundo cree saber cómo era, pero de hecho muy poca gente llegó a ver uno vivo o muerto".

Además, era frecuente que los artistas se basaran en ilustraciones anteriores, porque muy pocos dodos llegaron vivos a Occidente; los huesos de uno están en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford. A esto se añade que cada vez que los naturalistas veían dodos de colores distintos, los describían como especies separadas, cuando en realidad se trataba de la misma. Los expertos concuerdan en que sólo existen dos ilustraciones anatómicamente correctas del ave, hechas a partir del animal vivo: una son los dibujos del artista Joris Joostensz, en el cuaderno de bitácora del buque Gelderland. La otra es una exquisita miniatura de 1625 de Ustad Mansur, el pintor real del emperador mogol Jahangir. Puesto que el zoológico del soberano estaba en la ciudad de Surat, la pintura se llama el Dodo de Surat.

El modelo del dodo que Phil Fraley Productions hizo para Singapur fue un trabajo en equipo con ornitólogos, conservadores, taxidermistas, paleontólogos, historiadores y artistas. Lo bautizaron como Clarence. La cabeza se basó en un modelo hecho directamente a partir de una cabeza real disecada. Y, guiado por los conocimientos de Pender Hume y otros expertos, el taxidermista George Dante capturó al dodo en el momento en que andaba buscando alimento cuando algo le hizo levantar la cabeza, atento al peligro.

Decidir cómo debía ser el plumaje fue otro obstáculo; al final se acordó esculpir plumas mitad de paloma y mitad de codorniz. Las patas eran más fáciles, porque existían las originales en los museos. El proceso incluyó fabricar complejos modelos de yeso, arcilla y caucho, buscar el color perfecto para sus ojos de pedernal y aplicar los hermosos colores del Dodo de Saurat. A falta de un espécimen congelado en el tiempo -y a falta de un clon-, dice Lucas, "Clarence es por el momento la versión más exacta de un dodo que existe en el mundo".

Ángela Posada-Swafford
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Uno de Anna (JPP) - asesino. 2 de octubre de 2008 15:31
#1  
Los Europeos somos unos asesinos. Cuando colonizamos nuevas tierras intentamos acabar con todas la sespecies animales, y de hecho algunas han desaparecido, sea el caso de: El Dodo, El Lobo Marsupial de Australia,El Gecko de Nueva Zelanda,etc..., por no mencionar a las diversas especies de tigres. Mi opinión es que los Europeos son los que más especies han exterminado. Somos unos Asesinos.
krisangel - Seria Genial. 2 de octubre de 2008 20:03
#2  
Seria Genial que en un futuro la ciencia pudiese revivir especies extintas como el Dodo u algunos dinosaurios y otros mamiferos e incluso talvez especies de plantas.
Gatoso - Pájaro Dodo. 10 de octubre de 2008 14:15
#3  
Ya sea por sobrevivencia, por maldad o cualquiera otra razón, los hombres siempre estaremos extingiendo especies. ¿Cuánto tiempo nos durará el mundo así?
oscar diaz - clonacion del dodo. 11 de octubre de 2008 14:50
#4  
el articulo esta muy bueno, creo que cae como anillo al dedo a un buen bilogo.
lili - e dodo clarens. 13 de octubre de 2008 14:43
#5  
me parece excelente que se duvulgue información, actual e històrica,de ciencia y investigación, para despertar el interes y el placer d descbubrir temas descococido a traves de vuestras entrevistas y reportajes, es fantastic que hoy en dia nos preocupe recuperar patrimonio bioogico, e aquellas muchas especies perdidas y olvidadas el las glaciaciones
OSCAR - exquisito. 20 de octubre de 2008 11:51
#6  
soy ornitólogo de campo, y aparte de observar aves también crío desde los 13 años tórtolas y palomas salvajes, (streptopeliaS, geopelias, geotrygon, treron, alguna gallicolumba, oenas, etc, etc, sólo colúmbidos. Y como no, mi deidad es el Dodo, me apasiona desde la infancia, tengo casi todas las publicaciones en la que es protagonista. Pues he babeado con este reportaje, hasta el punto de casi destrozar la revista, leído y releído hasta la saciedad. Gracias por esta joya-reportaje.
Es - . 23 de octubre de 2008 17:45
#7  
Los "Espatontos" al colonizar nuevas tierras, extinguieron muchas especies de animales. Con Colón, venían al continente americano puros delincuantes de la carcel, ¿que esperaban que le hicieran a la gente de América y a las especies nobles de animales.? (esto es un ejemplo nadamas)
- . 27 de octubre de 2008 10:56
#8  
me parece muy interesante
PABLO - OYE YO SOY UN ESTUDIANTE. 4 de noviembre de 2008 18:49
#9  
SABES YO LEI EN UN ARTICULO Q EL DODO YA ESTABA SIENDO CLONADO Y VI YA LOS PRIMERO INDICIOS DE SUS HUEVO ESPERO Q ME CONTESTEN AMI ME GUSTA PRESERVAR LA FAUNA SOY PERUANO
Andres Ros - dodo. 17 de noviembre de 2008 18:30
#10  
¿savem que? deverian de comvencer a lucas y a beth de clonar a un dodo porque a mi me gustaria ver uno.
kithas - todos. 24 de febrero de 2009 11:29
#11  
No sólo los europeos, los humanos en general, sólo que ha coincidido que la cultura más potente ha sido la europea... pero japón también caza ballenas.
angela posada-swafford - . 24 de febrero de 2009 15:41
#12  
Hola Oscar, que bueno que hayas apeovechado la nota de esa manera! arriba el dodo. angela
MARIANO MELLADO argentina - VALE LA PENA PENSAR PERO TAMBIEN CAMBIAR.... 24 de febrero de 2009 15:45
#13  
El ser humano a confundido la "evolucion" con extincion, explotacion y sobreexplotacion, destruimos desde tribus, y comunidades aborigenes, hasta animales tan hermosos como los tigres de tasmania por dar un ejemplo. Seria interesante que el ser humano devuelva al planeta parte de las especies que perecieron por su ingrato actuar, pero el dilema esta en ¿Podemos jugar a ser Dios?, ¿Se adaptaria un animal como un dodo que vivio en 1680 a nuestra cambiante mundo actual? o porque no un tigre de tasmania que se extinguio por la decada de 1770? Son preguntas que dudo podamos responder, y otro enigma es, vale la pena devolverle la vida a una especie solo para tenerla en un zoologico o en un habitat ficticio?, Que sentiriamos nosotros si en un futuro nos revivieran para tenernos encerrados, y observarnos???...
mauricio duran - El resurgir del dodo. 13 de febrero de 2011 01:29
#14  
Por que no luchar por clonar al dodo? es una deuda historica que la humanidad tiene, al haber destruido hasta la saciedad especies de inocentes animales salvajes. Asi como se gastan millones de dolares en drogas, armas, corrupcion , por que no enfocar una cantidad a la recosntruccion de la historia. El dodo, el moa, el tigre de tazmania , el rinoceronte negro , estos animales deberian de volver a poblar la tierra, que al final de todo, tambien pertenece a los animales
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