Nuestro cerebro “se emociona” cuando comemos

A lo largo de nuestra vida, cada persona dedica entre siete y ocho años a actividades relacionadas con la comida, y tenemos la suerte de que nos fascina.

Sin embargo, hasta ahora no se sabía exactamente qué se activa en nuestro órgano más importante cuando introducimos un alimento en la boca y comenzamos a masticarlo. ¿Reacciona igual a los sabores tradicionales que a los nuevos? ¿Su respuesta es la misma en mujeres que en hombres? Un equipo de investigadores curiosos ha llevado a cabo el primer estudio de Neurociencia realizado en España sobre la comida y las emociones, promovido por Canal Cocina.

 

Para poder realizarlo, los científicos se apoyaron de una muestra representativa de 40 personas de 18 a 80 años de edad. El experimento se dividió en dos etapas. En la primera se seleccionaron los alimentos preferidos de los españoles a través de un estudio de mercado. Como ya se sospechaba, el jamón, la tortilla, los guisos tradicionales y el chocolate fueron las comidas elegidas. A este resultado se incorporó un quinto registro, el tartar de salmón, con el objetivo de contrastar la reacción del cerebro ante nuevos sabores. En una segunda etapa se procedió a analizar la respuesta de nuestro cerebro, tanto durante la mera visualización de los alimentos, como en el momento de la ingesta de los mismos.

 

En lo referido a la tecnología empleada, hizo falta un dispositivo EEG, que a modo de gorro colocado sobre la cabeza, realiza el registro de la actividad neuronal a través de nueve canales o sensores que recogen la actividad cerebral en cada momento. Además, un biosensor en los dedos de la mano variaciones permitió recoger las diferentes en la dermis y la frecuencia cardiaca del sujeto durante el estudio.

 

¿Reacciona igual el cerebro de las mujeres que el de los hombres?

 

Para sorpresa de los investigadores, con este experimento se ha demostrado que, en tan solo tres segundos tras probar la comida, el cerebro alcanza los valores máximos de activación emocional, además, cada alimento presenta distintos valores de esa activación, de ahí la preferencia de unos frente a los otros. Por otro lado, el estudio revela importantes diferencias entre hombres y mujeres durante las fases de estímulo visual e ingesta de alimento. Así, cuando las mujeres ven alimentos su cerebro se activa inmediatamente, mientras que el cerebro de ellos es más “exigente” y no responde tan fácilmente, por lo que los hombres necesitan ir un paso más allá y probarlos.

 

Pero ahí no acaba todo. Los investigadores también encontraron que ambos géneros también reaccionan de manera distinta ante sabores nuevos. “El cerebro de los hombres experimentó una activación más intensa con el chocolate y el tartar (los sabores menos conocidos) que cuando los sujetos probaron el jamón, el guiso y la tortilla de patatas (sabores tradicionales). En el caso de las mujeres ocurrió exactamente lo contrario”, explica uno de los autores del estudio, Joaquín Ibáñez, doctor en Medicina y director del Departamento de Fisiología de la Universidad Miguel Hernández.

 

Por último, Carlos Cañizares, ingeniero en Diseño Industrial y coordinador de la investigación, ha aclarado que queda mucho por investigar en este sentido: realizar estudios con otros alimentos, establecer estadísticas, buscar las razones que llevan al cerebro a experimentar esa respuesta y no otra, etc. Lo que sí que tiene claro es que las experiencias vividas influyen notablemente en la reacción que tiene lugar en el cerebro al probar alimentos. “Si pruebas el cocido que has comido durante toda la vida en familia, el cerebro va a emocionarse doblemente”, concluye.

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