Mercurio ya no es el planeta más pequeño

Mercurio ya no es el planeta más pequeño

Desde el descubrimiento en 1995 del primer exoplaneta, los investigadores han ido completando un amplio escenario de sistemas planetarios muy diferentes al nuestro. Pero solo recientemente, gracias a la gran precisión del telescopio espacial Kepler, lanzado en 2009, se han podido detectar planetas rocosos del tamaño de la Tierra e incluso bastante menores alrededor de estrellas similares a nuestro Sol. Científicos del Centro de Astrobiología de Madrid (CAB), asociado al NASA Astrobiology Institute, acaban de identificar, por primera vez, un planeta más pequeño que Mercurio.

Durante 978 días, Kepler registró los tránsitos de una estrella parecida a nuestro Sol, aunque más pequeña y fría, denominada Kepler-37 (también conocidacomo KIC 8478994 y KOI-245) que indicaban de la existencia de tres exoplanetas. El más interior de este sistema, según explica el investigador del CAB David Barrado, "debido a su tamaño extremadamente pequeño, similar al de la Luna,y a su superficie altamente irradiada, Kepler-37b es, muy probablemente, un planeta rocoso sin atmósfera ni agua, similar a Mercurio".

Para poder confirmar que se trataba de planetas orbitando a Kepler-37, no sirvieron las velocidades radiales ni las variaciones en el tiempo de tránsito, por lo que los investigadores exploraron posibles escenarios astrofísicos –llamados blends o "falsos positivos"– que podrían imitar el tránsito de un planeta entorno a Kepler-37 utilizando un software específico y de gran complejidad denominado BLENDER.

Una buena técnica de observación

Entre otros métodos, para el hallazgo se utilizó una técnica observacional usando datos obtenidos con el instrumento Astralux, instalado en el telescopio de 2,2 metros del Observatorio de Calar Alto (Almería), obteniendo imágenes de muy alta resolución de estaestrella, de calidad similar a las que se pueden obtener con el telescopio espacial Hubble.

En palabras de Jorge Lillo-Box, investigador del CAB que también ha participado en este trabajo, "con la técnica utilizada, denominada lucky imaging, hemos logrado descartar un gran número de falsos positivos, es decir, hemos eliminado configuraciones como la presencia de otras estrellas o las manchas estelares". Estos fenómenos pueden confundirse con la presencia de un planeta, “ya que causan efectos similares en los datos recibidos, por lo que sólo con una observación precisa es posible descartar que se trate de objetos estelares en lugar de planetas”, puntualiza. Para el hallazgo también han sido necesarios los datos recabados por telescopios en tierra. Según palabras de David Barrado, "sin las observaciones adicionales de los telescopios terrestres, no hubiera sido posible interpretar adecuadamente la información de Kepler". "Es el binomio observatorio espacial más terrestre el que produce las sinergias requeridas para producir este tipo de impresionantes descubrimientos, que hace unos pocos años estaban más allá de la imaginación más osada", añade.

Etiquetas: exoplanetas

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