Marte, el planeta gafe

El proyecto ExoMars de la Agencia Espacial Europea, desarrollado en colaboración con su homóloga rusa, sufrió un fuerte revés cuando el pasado mes de octubre se estrellaba contra el suelo marciano el módulo de aterrizaje Schiaparelli. El mal fario de Marte ha vuelto a hacer de las suyas.

Esta es la segunda vez que la ESA trata de posarse sobre el planeta rojo... y sin éxito: en 2003 el módulo de aterrizaje Beagle 2 de la Mars Express corrió idéntica suerte. En esta ocasión, errores en el software del Schiaparelli a la hora de analizar los datos que procedían de sus sensores pudieron hacer que la sonda "creyera" estar a una altura mucho más cercana del suelo de Marte que la real, apagando los motores cuando en realidad se hallaba entre 2 y 4 kilómetros por encima de la superficie.

Marte ha sido un planeta gafe para la exploración espacial: más de la mitad de las misiones soviéticas y la tercera parte de las norteamericanas han acabado en desastre. En particular los rusos, de 16 misiones espaciales con destino Marte solo una, la Mars 5 (lanzada el 25 de julio de 1973), puede considerarse un éxito. Pérdidas de comunicación, fallos en el módulo de descenso, aterrizaje en medio de una tormenta de arena... A los pobres rusos les ha pasado de todo.

Con el lanzamiento de las sondas Phobos en julio de 1988 todos esperaban que consiguieran quitarse la espina marciana. No hubo manera: un operador del control de la misión envió una orden errónea a la Phobos I y se perdió por el camino, y la Phobos II desapareció tras tomar 40 fotografías de esa luna marciana. Después del desastre tuvieron que pasar 8 años para que volvieran a intentarlo con la Mars 96, que acabó cayendo al Pacífico entre las costas chilenas y la isla de Pascua.


La NASA tampoco ha estado a salvo del gafe marciano. El más llamativo fue el de la Mars Observer, que se perdió el 20 de agosto de 1993 tras recibir la orden de llenado de los tanques de combustible e iniciar el frenado. Y es que hay cosas que solo le pasan a los hermanos Marx, a Jerry Lewis, a Woody Allen… y a la NASA. Como muestra tenemos el desastre del Mars Climate Orbiter en 1999 que se desintegró en la alta atmósfera del planeta rojo porque la NASA se hizo u lío con las unidades de medida: el software usaba el sistema de medidas anglosajón y la nave esperaba lo datos en el Sistema Métrico Decimal.

Etiquetas: Marteplaneta rojoplanetasviajes espaciales

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