Malaria en aves, termómetro de salud ambiental

¿Sabías que los casos de malaria han aumentado más del 50% en el último año en algunos países de Sudamérica? ¿Y que en 2015 hubo 214 millones de personas infectadas por malaria? Conocer las causas del incremento de este parásito en la vida silvestre ayuda a mejorar la salud de todos.

Un mundo, una salud. Esta idea refleja que vivimos en un mundo globalizado, en el que los seres humanos, la fauna silvestre y los animales domésticos compartimos un mismo medio ambiente, incluyendo patógenos y enfermedades. Y donde los cambios en este ambiente nos afectan, tarde o temprano, a todos. En los últimos 100 años se han logrado grandes avances en la alimentación, la salud y la economía que han favorecido el bienestar y el aumento de la población humana. Pero, irónicamente, estas mejoras también han traído consigo la aparición de nuevas enfermedades infecciosas, o el resurgimiento de otras que considerábamos controladas. ¿Por qué se ha producido esta paradoja?

Ante la creciente demanda de la población, se ha producido la deforestación de los bosques, la introducción de especies invasoras y los cambios en el uso del suelo. Todos estos factores, causados por la mano del hombre, han provocado nuevos encuentros con patógenos en la interfaz hombre - vida silvestre, y han facilitado la aparición de más de 300 casos de enfermedades infecciosas nuevas y reemergentes en todo el mundo. El ébola, el chikungunya, la malaria, la enfermedad de Chagas y, ahora, el desafiante virus Zika son algunos ejemplos de estas enfermedades infecciosas.

 

En este contexto, ¿por qué son tan importantes los estudios de la vida silvestre? Principalmente, porque el 60% de estas enfermedades en los seres humanos están causadas por agentes patógenos que se propagan de los animales. La investigación de estos patógenos en la fauna es, por tanto, esencial para conocer el origen y las causas que provocan estas enfermedades, y para desarrollar con éxito las estrategias que mitiguen y controlen estas amenazas. Mosquitos, chinches, garrapatas y muchos otros artrópodos son responsables de la transmisión de virus – como el Dengue, Chikungunya y el virus del Nilo Occidental - de protozoos - la malaria  y la enfermedad de Chagas - y de bacterias –el caso de la enfermedad de Lyme - que infectan a miles de millones de personas cada año. Y la alteración del ambiente puede favorecer la proliferación de estos vectores y de las enfermedades que transmiten

 

Por qué es importante el estudio de la malaria en aves silvestres

Desde la antigüedad el hombre ha observado las aves para descifrar su futuro. Hoy en día, el estudio científico de las aves nos proporciona una información muy valiosa, libre de cualquier condicionante social o económico, sobre la salud de nuestro mundo. Nuestro grupo de investigación estudia la malaria aviar porque es uno de los principales indicadores de calidad ambiental en una región. Además, aporta información fiable de las consecuencias del cambio global que sufre el planeta. En muchas ocasiones, las enfermedades infeccionas emergentes tienen su origen en la destrucción del hábitat natural. Analizando la infección por malaria en aves del Amazonas, la principal reserva natural del planeta, hemos detectado que la incidencia de esta enfermedad en aves de zonas deforestadas del Amazonas es tres veces mayor que en áreas de bosque conservadas muy próximas. Este resultado nos muestra la importancia de preservar los bosques como medio para cuidar nuestra salud.

También hemos podido comprobar otro resultante alarmante: la presencia de una especie de malaria invasora en 8 especies de aves del Neotrópico, lo que indica cambios en el ambiente que favorecen la colonización de especies exóticas. Esta presencia implica graves problemas en la salud de todos los organismos del ambiente, incluyendo a las personas. Se trata de Plasmodium relictum, responsable de extinciones de aves en todo el mundo y presente en el 39% de las infecciones analizadas en el límite con la Amazonía peruana.

Por último, me gustaría llamar la atención sobre el hecho de que la mayor parte de la vigilancia y las investigaciones sobre enfermedades infecciosas se realizan en Europa, Norteamérica y Australia. Sin embargo, las áreas previstas de mayor riesgo de estas enfermedades zoonóticas de la vida silvestre están en África Tropical, América Latina y Asia. Por tanto, urgen estudios de vigilancia y seguimiento sobre los parásitos de vida silvestre en estos lugares. También recomiendo promover la creación de redes internacionales con una perspectiva multidisciplinaria, que involucren a científicos, educadores, responsables políticos y profesionales, en el estudio de las enfermedades emergentes como una estrategia valiosa para su prevención en el siglo XXI.

 

Alfonso Marzal Reynolds es profesor del Departamento de Zoología de la Universidad de Extremadura y miembro del grupo de investigación Biología Evolutiva y Etología. Su línea de investigación principal es el estudio de la malaria aviar. Forma parte del equipo internacional Avian Malaria Project y Research Coordination Network Malaria. Este artículo ha sido escrito en colaboración con el Servicio de Difusión de la Cultura Científica de la UEx

Etiquetas: La ciencia contada por los científicosenfermedadessaludvirusébola

Continúa leyendo

CONTENIDOS SIMILARES

COMENTARIOS

También te puede interesar