Las ventajas de la terapia virtual con Freud

La mayoría de la gente habla interiormente para ayudarse a resolver problemas personales: una mala relación con el jefe, una discusión con un familiar, asuntos de pareja... ¿Qué ocurriría si el diálogo con uno mismo se produjera a través de la realidad virtual? ¿Cambiaría en algo nuestra manera de abordar el problema?

Un equipo de la Universidad de Barcelona ha estudiado los efectos de trasladar esta conversación interior a la realidad virtual. Para ello, veintidós participantes se enfundaron unas gafas y un equipo especial e iniciaron una conversación sobre sus problemas personales.

En la primera parte del experimento, los participantes se sumergían en un cuerpo virtual que se parecía a ellos mismos, creado después de someterse a un escáner en 3D. Desde este avatar tenían que explicar su problema a una representación virtual con la apariencia del psicólogo y padre del psicoanálisis Sigmund Freud (1856-1939), que estaba situado al otro lado de la sala virtual.

En la siguiente fase del experimento, los voluntarios se trasladaban al cuerpo virtual de Freud. Delante veían el avatar que se parecía a ellos mismos y se escuchaban contando su problema. Después, y desde su rol de Freud, ofrecían asesoramiento para abordar el problema.

Por último, los participantes volvían al avatar de su propio cuerpo, desde el que veían y escuchaban a Freud entregándoles el consejo que ellos mismos habían dado minutos antes; aunque con un tono diferente para no reconocer su propia voz. El procedimiento se repetía hasta que llegaban a una resolución adecuada para su problema.

Una semana después se repitió el experimento; pero en vez de ver a Freud, los participantes veían una copia de sí mismos al otro lado de la habitación virtual. De este modo, la conversación virtual la tenían directamente consigo mismos.

El estado de ánimo mejoraba

Los resultados del estudio apuntan a que esta conversación virtual con uno mismo permite cambiar la perspectiva sobre los problemas personales. En ambos casos, el estado de ánimo y la felicidad de los participantes mejoró, especialmente cuando recibieron sus consejos a través del cuerpo de Freud. ¿Podría esta experiencia servir como un nuevo método de autoterapia?

Todavía hacen falta más estudios para valorar la eficacia de esta técnica, especialmente para abordar problemas más graves. Sin embargo, con el desarrollo de aparatos de realidad virtual inmersiva cada vez mejores, y a precios más accesibles, y en un entorno en el que el acceso a los tratamientos de salud mental está por debajo de las necesidades de los pacientes, esta forma de terapia virtual podría servir para ayudar a las personas a afrontar problemas leves, como por ejemplo el exceso de autocrítica o de vergüenza, antes de que se conviertan en algo más serio.

Mel Slater es investigador de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA) y coordinador del Grupo de Investigación Entornos Virtuales en Neurociencias y Tecnología Experimental (Event Lab), de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona. Este artículo ha sido escrito en colaboración con la Unidad de Comunicación de la Universidad de Barcelona.

En este vídeo puedes ver más detalles del experimento:

Etiquetas: La ciencia contada por los científicoscienciapsicología

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