Las ondas gravitatorias nos visitan por segunda vez

Crónica de la segunda onda gravitatoria detectada por el experimento LIGO.

Esta misma semana, el experimento LIGO ha detectado por segunda vez una onda gravitatoria. Aunque se trata de un evento épico, ya no es tan novedoso y lo será cada vez menos, conforme más y más sucesos estelares sean percibidos por los interferómetros de Hanford (Washington) y Livingston (Luisiana).

Pero vayamos a lo importante. ¿Qué diferencias y coincidencias hay entre este nuevo evento (denominado GW151226) y el primero y revelador que llenó tantos titulares (bautizado como GW150914)?

 

 

Comparando ambos eventos



1. Ambos son eventos acontecidos en 2015; sin embargo su exposición pública se hizo meses después, ya en 2016. GW150914 tuvo lugar en septiembre 2015 y fue anunciado a todo bombo y platillo en febrero de 2016. GW151226 ocurrió el 26 de diciembre de 2015 y ha sido revelado a la humanidad en junio de 2016 (casi 6 meses después). La razón de tanto misterio y retraso en los anuncios es que en ambos casos ha sido necesario un proceso de chequeo intenso para eliminar toda fuente de error e incertidumbre. En Reino Unido y en otros países, al 26 de diciembre se le conoce como “día del empaquetado”, pues es cuando hacen regalos a los más desfavorecidos por Navidad; de ahí que GW151226 haya recibido también el alias de “evento del día del empaquetado”.

2. En este caso, la onda GW151226 llegó a ambos detectores casi al mismo tiempo, por lo que los cosmólogos pueden afirmar que la propagación ha alcanzado nuestro planeta justo “por arriba” o “por debajo” a la linea ficticia formada por los dos detectores LIGO (separados unos 3.000 km). Es decir, la onda gravitatoria llegó “desde el cielo” o “desde las antípodas”. La señal GW150914 llegó a la Tierra “de costado”, por eso el detector de Luisiana la percibió antes (unas milésimas de segundo) que el de Washington. Recordamos que las ondas gravitatorias se propagan, tal y como predijo Einstein, a la velocidad de la luz.

 

3. Nuevamente se trata de dos agujeros negros colisionando, pero más pequeños que los correspondientes al evento de septiembre 2015. La señal es, por tanto, más pequeña; sin embargo, con una frecuencia más alta para la que LIGO está mejor preparado. Eso sí, ha sido necesaria una labor de estadística y minería de datos colosal.

4. Los resultados obtenidos encajan con el hecho de que uno de los agujeros negros estuviera girando como una peonza, lo que apunta a que este se tragó una estrella compañera (o parte de ella) antes del choque con el otro agujero negro.

Y sí. Este evento astronómico GW151226 también es traducible a sonido (como ya lo fue el GW150914). Podéis escucharlo desde aquí.

Recordamos por último que LIGO tiene “sangre” española. El grupo de trabajo LIGO-Virgo está co-presidido por la Dra. Alicia Sintes, de la Universidad de las Islas Baleares y con ella trabaja un fascinante grupo de científicos españoles.

 

Alberto Corbi es profesor en la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología (ESIT) de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). 

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