Las nubes emigran a los polos

Esta es la principal conclusión de un estudio que corrobora las consecuencias del cambio climático en la distribución de la masas nubosas de la Tierra.

Paradójicamente, una de las grandes dificultades de la meteorología estriba en estudiar sus manifestaciones más visibles: las nubes. Todo el mundo puede contemplarlas y los satélites registran con detalle su comportamiento a corto plazo, pero la cosa se complica cuando se trata de saber cómo evolucionan las masas nubosas a lo largo de extensos periodos del tiempo.

Una investigación publicada en la revista Nature, basada en un meticuloso análisis de los datos recogidos por satélites desde 1983 hasta 2009, indica que la tendencia de su distribución cuadra con las predicciones realizadas por los principales modelos climatológicos computacionales: las nubes emigran hacia los polos. Esto quiere decir que el calentamiento global está expandiendo la aridez más allá de las zonas subtropicales y las tormentas se desplazan a los casquetes polares, seguramente a consecuencia de las emisiones de gases con efecto invernadero.

De este trabajo se desprende además que las capas de nubes superiores de la atmósfera se sitúan a mayor altitud que hace 30 años, una consecuencia que también había sido pronosticada por los climatólogos. En definitiva, que el calentamiento global está cambiando la nubosidad mundial tal y como se esperaba.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos han tenido que realizar un trabajo exhaustivo de revisión, desechando los datos tomados por sensores satelitales que se habían deteriorado con el paso del tiempo. También se valoraron los registros del vapor de agua en suspensión sobre los océanos y la reflectividad de la Tierra, o sea, la luz solar que rebota sobre la superficie de nuestro planeta y vuelve al espacio, ambos indicadores de una mayor o menor presencia de nubes.

Etiquetas: calentamiento globalclimainvestigaciónnubes

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