Las investigaciones más absurdas del año

ig-2011La revista Annals of Improbable Research ya ha dado a conocer cuáles son, a su juicio, las investigaciones más absurdas del año, cuyos autores han recibido los galardones durante la ceremonia de la 21ª edición de los Premios Ig Nobel. Según los organizadores, "se trata de premios a trabajos que primero hacen reir y luego pensar". 

El Premio de Medicina fue a parar a manos de un equipo de científicos procedentes de Holanda, Bélgica, Estados Unidos y Australia por un trabajo sobre cómo la toma de decisiones mejora con la vejiga llena. También recibió un galardón John Perry, de la Universidad Stanford, por su Teoría de Dilación Estructurada, que sostiene que quienes postergan las cosas para más adelante pueden verse motivados a hacer algo importante siempre y cuando lo hagan como una forma de evitar hacer algo de mayor relevancia. Karl Halvor Teigen, de la Universidad de Oslo (Noruega), obtuvo un IgNobel por intentar entender por qué, en su vida cotidiana, la gente suspira. Las investigadoras Anna Wilkinson y Natalie Sebanz se fueron a casa con otro premio por un estudio que no halló evidencias de que los bostezos sean contagiosos entre las tortugas de pies rojos.

El de Matemáticas recayó en un nutrido grupo de videntes cuyas predicciones sobre el fin del mundo no se han cumplido. Daryll Gwynne y David Rentz recibieron el Ig Nobel de Biología por descubrir que ciertos tipos de escarabajos tratan de aparearse con ciertos tipos de botellas de cerveza australiana. Y el de Física se lo llevó un estudio de científicos franceses y holandeses para tratar de determinar por qué los lanzadores de disco se marean y los de martillo no.

Otro de los divertidos galardones fue concedido a Makoto Imai, Naoki Urushihata, Hideki Tanemura, Yukinobu Tajima, Hideaki Goto, Koichiro Mizoguchi y Junichi Murakami de Japón por determinar la densidad ideal de un rábano picante, el wasabi, transportado por el aire para despertar a las personas que están durmiendo y por aplicar este conocimiento para inventar una alarma de incendio con wasabi.


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