Las investigaciones más absurdas

Las investigaciones más absurdasLos editores de la revista de humor científico Annals of Improbable Research acaban de dar a conocer en Harvard a los ganadores de los premios alternativos IgNobel.

El premio de química ha recaído sobre un estudio realizado hace unos años por Deborah J. Anderson, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston (EE.UU.), que demostraba que la Coca Cola puede usarse como espermicida. Después de que su trabajo se publicara en New England Journal of Medicine, recordaba con humor Anderson, era habitual ver multitud de copias de su artículo adheridas a las máquinas expendedoras de bebidas en diversos campus universitarios.

Entre los galardonados se encontraban también los científicos italianos y británicos que descubrieron que la gente se come satisfecha un paquete de patatas fritas rancias siempre y cuando estén muy crujientes al morderlas. Y los físicos que descubrieron que cualquier cuerda, cabello u otro elemento susceptible de enredarse acabará formando "nudos espontáneos" si se agita. Sin olvidar al equipo de biólogos que demostró que las pulgas de los perros pueden saltar más lejos que las pulgas de los gatos.

El premio de medicina fue a parar a manos de Dan Ariely y su equipo de la Universidad de Duke, quienes en un experimento publicado en la revista Journal of the American Medical Association demostraron que los placebos tienen más efecto si son caros y van cubiertos de un envoltorio atractivo que si son baratos. Y un equipo de la Universidad brasileña de Sao Paulo ganó el premio especial de arqueología por demostrar cómo un armadillo puede desmantelar una excavación.

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