La evolución de aletas a patas, un paso sencillo

Este avance trascendental en la evolución de los animales fue más paulatino de lo que se creía.

¿Qué tienen en común lagartijas, pájaros, caballos, ranas, perros, leones y seres humanos? Que son criaturas con cuatro extremidades; o dicho de otro modo, que pertenecen al clado de los tetrápodos. Esta característica anatómica apareció hace 360 millones de años, cuando la vida se desarrollaba en los océanos y las aletas de los seres acuáticos se transformaron en patas. Hasta ahora se pensaba que el cambio implicó un salto cualitativo en la complejidad de los esqueletos de los tetrápodos, pero según un estudio publicado en la revista Palaeontology no hubo tal revolución.

El nuevo trabajo cuestiona uno de los conceptos más asentados de la evolución: cuando se produce una innovación clave, la tasa de diversificación y cambio se acelera. La vida explora las nuevas posibilidades anatómicas y se vuelve, por decirlo así, más “creativa”. Las cuatro patas eran un ejemplo clásico. 

Y sin embargo, al analizar los registros fósiles, los investigadores han encontrado que los miembros de los tetrápodos no son mucho más sofisticados que las aletas de sus ancestros inmediatos. Por el contrario, los seres acuáticos desarrollaron también sutiles transformaciones biomecánicas, pese a desplazarse solo por el agua, mientras que la diversidad de los animales de cuatro patas no estalló en sus inicios, como era previsible. 

Marcello Ruta, investigador de la Universidad de Lincoln (Gran Bretaña) y coautor del estudio, aventura una explicación: quizás los cuatro miembros tuvieron que adaptarse plenamente a sus dos nuevas funciones, caminar y soportar el peso del animal, lo que limitó sus posibilidades de innovación.  

Imagen: Wikimedia

Etiquetas: animalesevoluciónnaturaleza

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