La estrella que cerró su fábrica

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© GeminiObservatory/AURA; Lynette Cook. Antes y después en TYC 8241 2652.

Existe, en la Constelación Tauro, una estrella llamada TYC 8241 2652. Se encuentra situada a 450 años-luz de la Tierra y apenas tiene diez millones de años. Hasta hace poco era solo una estrella ordinaria, un joven análogo de nuestro Sol aparentemente en pleno proceso de formación de planetas. Pero de repente el astro hizo algo inaudito: apagó las luces y cerró la "fábrica". Su tibio disco polvoriento de desechos cósmicos, perfectamente visible durante dos décadas, desapareció hace dos y años y medio, según confirman imágenes infrarrojas del Observatorio Gemini Sur, en Chile.

"Es como si tomaras una foto convencional del planeta Saturno hoy y luego regresaras en un par de años para darte cuenta que sus anillos se han desvanecido?, explica Ben Zuckerman de la Universidad de California Los Angeles, coautor del estudio publicado hoy en Nature. "Realmente no tenemos una explicación satisfactoria para entender qué sucedió alrededor de esta estrella", añade el líder de la investigación, Carl Melis, de la Universidad de California, San Diego. "El acto de desaparición parece ser independiente de la estrella misma, ya que no hay evidencia que sugiera que la estrella se tragó el polvo planetario con alguna mega llama o algún otro evento violento".

Según Zuckerman, la desaparición del polvo alrededor de TYC 8241 2652 fue tan rara y tan rápida que, inicialmente, pensó que sus observaciones, simplemente, tenían un error en alguna parte. La ausencia de un modelo existente para lo que está ocurriendo alrededor de esta estrella está forzando a los astrónomos a replantearse lo que realmente ocurre con sistemas solares jóvenes en proceso de formación.

"Aunque hemos identificado un par de mecanismos que son potencialmente viables, ninguno es totalmente convincente," agregó Melis. En un caso, el gas producido en el impacto que liberó el polvo contribuye a arrastrar rápidamente las partículas de polvo hacia la estrella y así hacia la desaparición del disco de polvo. La otra posibilidad es que colisiones de grandes rocas que quedaron de un gran impacto original provocasen una nueva caída de partículas de polvo hacia el disco, el cual instigaría un proceso de escape desde las partículas más pequeñas hasta las de mayor tamaño.

Vastas regiones de polvo, como la del cinturón de asteroides y otra ubicada más allá de la órbita de Neptuno, son ya conocidas en nuestro propio sistema solar. Hace casi 30 años, el Satélite Astronómico Infrarrojo de la NASA (IRAS) fue el primero en descubrir regiones similares orbitando otras estrellas. Ahora se sabe que cientos de estrellas parecidas al Sol emiten un exceso de radiación infrarroja que usualmente se atribuye a material de polvo que orbita la estrella, en lo que se conoce como anillos de desecho. Se cree que este material es lo que queda de la formación de un sistema planetario. Pero nunca se había visto nada como el disco de polvo que desapareció del TYC 8241 2652. Un mago del ilusionismo cósmico.

Ángela Posada-Swafford

Etiquetas: astronomíaplanetas

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