Júpiter, el "no tan guardián" del sistema solar

Aunque se suele decir que Júpiter es una especie de guardián que nos protege contra el impacto de asteroides, la realidad es una poco más compleja. Te lo contamos.

 Júpiter es el planeta más grande y más masivo del sistema solar. No se puede hablar de su superficie, porque no tiene una: Júpiter es un gigante gaseoso, un planeta compuesto en su mayor parte por hidrógeno y helio, dos elementos que se encuentran en forma de gas en condiciones normales. Por supuesto, en el interior de un gigante gaseoso las condiciones son de todo menos normales (en comparación con la Tierra) ya que el calor y la presión en su interior son tan intensos que estos gases se encuentran en forma líquida.

De hecho, se cree que las condiciones en el núcleo de Júpiter son tan extremas que en él se puede encontrar hidrógeno metálico, una forma en la que el hidrógeno no se convierte literalmente en un metal, como su nombre induce a pensar, sino en un conductor eléctrico.

Júpiter es 3,3 veces más masivo que Saturno, el siguiente planeta más grande del sistema solar o, desde otra perspectiva, su masa es 320 veces superior a la de la Tierra. Podréis imaginar que el campo gravitatorio de este planeta es muy intenso y, de hecho, es posible que hayáis escuchado que, gracias a él, Júpiter es una especie de guardián que nos protege de los impactos de cometas y asteroides… Aunque la verdad es un poco más compleja.

Es verdad que Júpiter se ha tragado cometas y asteroides que, de otra manera, hubieran terminado entrando en el sistema solar interior. El 17 de marzo de este mismo año un astrónomo aficionado captó un resplandor en el planeta fue el resultado de una de estas colisiones.

Estos impactos no son un fenómeno infrecuente. En 1994, el cometa Shoemaker-Levy 9 pasó demasiado cerca de Júpiter y su gravedad lo dividió en 21 pedazos que terminaron cayendo en su atmósfera y dejaron marcas que fueron visibles durante varios meses.

Ninguno de estos casos hubiera supuesto un peligro para la Tierra, pero no es inconcebible pensar que Júpiter nos podría haber salvado el pescuezo alguna vez. Pero, por otro lado, la gravedad de Júpiter es la causa de que muchosasteroides existan desde un primer momento. 

La región que existe entre Marte y Júpiter y que conocemos como el cinturón de asteroides existe porque, mientras el resto de planetas se formaban a partir del polvo y la roca que había esparcido por el espacio, la influencia gravitatoria de Júpiter impidió que todo ese material se uniera para formar un planeta nuevo. En su lugar, ahora existe un anillo lleno de rocas cuya órbita es susceptible a ser alterada hacia el interior del sistema solar... Donde vivimos nosotros. 

Así que… Júpiter, gracias por la protección contra los cometas, pero dadas las circunstancias, ¡es lo mínimo que podías hacer!

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