José Luis Sanz: "Algunos dinosaurios no se han extinguido: son las aves"

A la entrada de su despacho hay una caricatura de José Luis Sanz (Pepelu, para los amigos) que pone: Pepelusaurio. Aunque ya no tiene el tamaño de un dinosaurio, porque últimamente ha adelgazado, es cierta esa actitud de amable criatura ancestral de Sanz. Se mueve con familiaridad entre fósiles y nada de hace millones de años le es ajeno. Despliega su vocación, rodeado de muñecos y carteles del mundo perdido, presumiendo de ser un especialista en cine de dinosaurios, más que en dinosaurios. Pero su afabilidad no hace olvidar que es el director del yacimiento más importante de España, el de Las Hoyas, en Cuenca, y una autoridad mundial en el origen de las aves.


-¿Qué hay de gran interés en este yacimiento de Las Hoyas?
-Por una parte, la época en la que está situado, el cretácico inferior, de 110 a 130 millones de años antes del presente. Es un momento particularmente importante para la historia de la vida, porque aparecen muchos organismos que son predominantes en los sistemas actuales, tanto plantas como animales. A esto hay que añadir la conservación excepcional de los restos fósiles, tan buena que permite la aparición de plumas en las aves, la venación de las alas de los insectos y la preservación de tegumentos o partes blandas de dinosaurios.

-¿Y en el otro yacimiento en el que trabaja, el de Bastús, en Lleida?
-Es muy singular, porque contiene una enorme cantidad de huevos de dinosaurio, unos 300.000 en un cuerpo rocoso relativamente pequeño. Pensamos que es un lugar de puesta al cual los dinosaurios volverían de forma recurrente. Además, los sedimentos en los que están depositados los huevos pertenecen a una playa del cretácico superior, o sea, de hace unos 65 o 70 millones de años. La dinosauriología ortodoxa actual admite que había pocas relaciones entre las comunidades de dinosaurios y los ambientes marinos, pero este yacimiento sugiere que algunas poblaciones o algunas especies de dinosaurios quizá utilizaran recursos marinos. Esta hipótesis se defendió en los años 40, pero se había abandonado, porque la mayoría de los fósiles aparecen en ambientes continentales, como sedimentos de ríos o lagos, y no en zonas marinas.

-Sin embargo, hace 65 millones de años en Bastús estaba el mar.
-Sí, había una línea de costa, así que no se puede pensar que haya arrastre o trasporte. Hay huevos que están prácticamente enteros, los hemos encontrado en el mismo lugar donde la mamá dinosaurio los puso.

-Creo que el año pasado hallaron un fósil de pollito, una cría.
-No, esa cría procede de los yacimientos de la sierra de El Montsec, en Lleida. Tiene una edad parecida a Las Hoyas y hay determinados elementos florales y faunísticos que son comunes a ambos yacimientos. Este animalito es un ejemplar muy joven que, entre otras cosas, supone el primer cráneo encontrado en la península Ibérica de un ave mesozoica. Pertenece a un grupo de aves primitivas que se conocen por el nombre de Enantiornithes, que fueron habitantes típicos del cretácico y desaparecieron durante la gran crisis finicretácica. Este ejemplar, por un lado, tiene la estructura del cráneo todavía con dientes, que es un carácter más de dinosaurio que de pájaro y además se parece bastante al cráneo del ave más primitiva que conocemos, Archaeopteryx. Pero por otro lado, su esqueleto postcraneal es el de un ave bastante moderna. De manera que, frente a la estructura del cráneo que se mantiene primitiva durante varios millones de años, el esqueleto evoluciona rápidamente hacia una estructura capaz de volar mucho mejor que Archaeopteryx. Este animalito tiene otra cosa: aunque no sabemos hasta qué punto sería jovencito hemos observado que el crecimiento de sus huesos es muy semejante al de las aves modernas; una combinación inesperada.

-¿Todos los paleontólogos piensan que las aves evolucionaron a partir de los dinosaurios?
-Hay quien opina que no, que son formas emparentadas con los cocodrilos o con animales muy anteriores. Pero la inmensa mayoría de los paleontólogos lo admitimos. La definición filogenética de un ave es: un dinosaurio con alas y con plumas que es capaz de volar. En realidad la gente que se opone a este origen lo único que hace, bajo mi punto de vista, es negar una evidencia, sin dar otras alternativas. Por ejemplo, las aves actuales tienen un elemento esquelético pectoral, la fúrcula, que en el pollo llamamos hueso del deseo y tiene forma de horquilla. Pues bien, el que las aves proceden de los dinosaurios fue una hipótesis emitida por el señor Thomas Huxley a finales del siglo pasado y negada luego por un paleontólogo sueco llamado Heilmann porque, según él, los dinosaurios carecían de fúrcula. Sin embargo, en los últimos años cada vez se encuentran más dinosaurios terópodos que sí la tienen. Concretamente, el famoso velocirraptor tenía fúrcula. Incluso los dinosaurios menos emparentados con las aves, como los ovirraptorosaurios, los troodóntiros, hasta los tiranosaurios... todos tienen fúrcula.

-¿Qué puede impulsar a un dinosaurio a volar?
-Esa es una pregunta muy difícil de contestar y de contrastar en todos sus términos. Hay dos hipótesis no reconciliables, la primera se llama "desde los árboles hacia abajo", los anglosajones dicen "from the trees down". Admite que entre un corredor bípedo terrestre y un ave con vuelo batido habría una serie de animales intermedios. Éstos serían: un trepador de árboles, un paracaidista que planeara de rama en rama y que millones de años después haría un vuelo batido y se sustentaría en el aire. La otra hipótesis se llama "from the ground up", o sea, "del suelo arriba". El ancestro inicial sería el mismo, un bípedo corredor que en un cierto momento tendría una presión selectiva que le impulsaría a desarrollar unas protoplumas en las alas, con las que sería capaz de correr más deprisa y dar saltos con mayor agilidad, algo muy útil para atrapar insectos al vuelo y despistar a los depredadores. Con el aumento del tamaño de las protoplumas incrementaría su superficie de sustentación, daría saltos cada vez mayores y eso le llevaría también a mover las alas, que se le elongarían. Las dos hipótesis admiten a un bípedo ancestral, pero una de ellas necesita un paso intermedio, el animal trepador. Y volviendo al velocirraptor, hay que preguntarse: ¿sería capaz de trepar por un árbol? La respuesta es no.

-¿Y qué relación tiene esto con la discusión acerca de la sangre fría o caliente de los dinosaurios?
-La temperatura está relacionada con el origen de las plumas. Hay dos hipótesis: una las considera elementos aerodinámicos y otra, factores de aislamiento térmico. Para un animal endotérmico (es decir, de sangre caliente) es importante mantener una capa exterior tegumentaria que provoque una cámara de aire entre la epidermis y el ambiente exterior. Los mamíferos desarrollaron los pelos que permiten tener esa cámara. ¿Podría ser semejante el origen de las plumas de las aves? Todavía no está claro; hace tiempo yo pensaba que la presión de selección más clara que podría haber generado las plumas era de tipo aerodinámico, pero después de los fósiles encontrados en China, que tienen plumas pequeñitas que no sirven para volar, tal vez la conservación del calor es una buena razón.

-¿Podría ser que unos tuvieran la sangre caliente y otros, fría?
-Claro. Los dinosaurios son un grupo de muy diversas formas y tamaños y tendrían diferentes soluciones de régimen térmico.

-¿Por qué cree que el tema de los dinosaurios atrae tan poderosamente la atención de la mayoría de la gente y resulta tan fascinante?
-Hay muchas respuestas, yo creo que forman un mundo alternativo de animales terrestres que no tienen nada que ver con los que ahora conocemos y produce una especie de vértigo pensar que este planeta estuviera dominado hace muchos millones de años por ellos. Además, el mito del dragón está muy extendido, tanto en la cultura oriental como en la occidental. Otra cuestión es el tamaño, había algunos dinosaurios descomunales. Imagina un tetrápodo que pese 10 veces más que un enorme elefante. Como dice una frase publicitaria de la película Godzila: "el tamaño sí es importante" (Risas). Ya sé que tiene muchas lecturas...

-¿Le gustaría ver un dinosaurio?
-Por supuesto, me encantaría, la única manera de verlos ahora es en el cine, y es muy agradable, sobre todo cuando están bien hechos, como en las películas de Spielberg.

-Supongo que este interés le viene desde pequeño.
-Sí, soy un apasionado de la paleontología desde niño. Comenzó a fascinarme cuando vi las películas de los años 50, como El monstruo de tiempos remotos, que trata de un animal que sale de los hielos en el océano Ártico y llega al puerto de Nueva York y organiza una trifulca, empieza por comerse a un policía (Risas). Estas películas me dejaron impactado, y ya de niño, en Soria donde nací, iba a un yacimiento que se llama El Mirón, donde cogía fósiles marinos. No conseguía huesos de dinosaurios, pero al menos tenía animales que habían sido testigos de aquél mundo.

-También resulta fascinante pensar que las aves desciendan de ellos.
-Sí, yo creo que la mayoría de la gente creíamos que estos animales habían desaparecido. Pero choca pensar que algunos dinosaurios no se han extinguido, porque son las aves. Hace pocos años, cualquier persona se preguntaba la razón de la extinción; lo que hay que explicar ahora es por qué algunos se extinguieron y otros no. Por otra parte, también nos hace considerar que los dinosaurios (o sea, las aves) han sido compañeros de la humanidad durante millones de años y que tienen gran importancia cultural y económica, por la alimentación. En términos de conservación de la biodiversidad nos damos cuenta de que los dinosaurios tienen dos etapas de crisis: la de hace 65 millones de años y la actual, ya que el hombre es responsable de la extinción de muchas aves, o sea, de dinosaurios.

-¿Y cuál es la respuesta? ¿Por qué se extinguieron unos dinosaurios sí y otros no?
-Pienso que la gran crisis biótica finicretácica es mucho más compleja de lo que hasta hace poco se creía. Las dos aproximaciones clásicas al tema, que son la gradualista y la catastrofista, son reales. Para mí hay tres asesinos combinados: un cambio climático, la caída de un gran objeto extraterrestre y las erupciones volcánicas de El Deccan, en la India. El problema es explicar por qué desaparecen los dinosaurios no avianos y permanecen las aves, los cocodrilos, las serpientes o los lagartos. Nadie lo sabe.

-¿A qué nivel está actualmente la paleontología española?
-Es una disciplina que ha experimentado una enorme renovación. Yo no soy nada triunfalista ni espero ser nada pedante si aseguro que está al mismo alto nivel de los demás países, no sólo en la investigación de los fósiles, sino en el desarrollo conceptual y metodológico. Lo prueba la presencia, cada vez más común, de los paleontólogos españoles en las mejores revistas científicas internacionales.

 

Amelia Die

Esta entrevista fue publicada en septiembre de 1998, en el número 208 de MUY Interesante.

Etiquetas: avesdinosaurios

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