Jesús Mosterín: "Los filósofos cribamos lo que dicen los científicos"

Su trabajo es pensar, para lo que requiere serenidad.Y sólo se la da la naturaleza. Así que, cuando no está de viaje, Mosterín se refugia en su casa de campo cerca de Barcelona, de la que habla más que con nostalgia con verdadera urgencia por ir. Siente el aire libre como su medio natural y parece algo incómodo junto a los dinosaurios del Museo de Ciencias en que nos encontramos, a los que compara con las ideas filosóficas obsoletas, porque a pesar de la seriedad de su tarea, tiene un apreciable sentido del humor.


-Parece que filosofía y ciencia están muy alejadas, ya que la primera es generalista y la segunda, especialista. ¿Cómo se conjugan?
-La ciencia está muy lejos de la filosofía, se ha convertido en un estudio especializado de cuestiones técnicas. La filosofía también está muy distanciada de la ciencia, con frecuencia acaba por ser palabrería y se aparta de los problemas reales. Los científicos necesitan especializarse cada vez más y al final nos dan una visión fragmentada del mundo, como si el espejo en el que se refleja la realidad se hubiera roto en mil pedazos. Necesitamos una imagen global de lo que es el universo y la vida, de lo que somos y de dónde venimos. Construir esto es la gran tarea filosófica. En la actualidad, en la frontera entre ciencia y filosofía es donde surgen las preguntas más interesantes.

-¿Y para qué sirve ?
-Hay una segunda razón por la que es necesaria: no todo lo que los científicos dicen se puede tomar como verdad absoluta. Newton, por ejemplo, era un gran científico pero también fue alquimista, hasta se envenenó en sus experimentos alquímicos. Los filósofos debemos ejercer un filtro racional, cribar lo que dicen los científicos y decidir qué resultados incorporamos a nuestra visión del mundo.

-¿Necesita la sociedad a los filósofos de la ciencia?
-La investigación científica la pagan todos los ciudadanos con sus impuestos. ¿Y qué ganan con ello? Creo que 2 cosas, la segunda son sus aplicaciones tecnológicas, pero la primera son sus aplicaciones ideológicas. La mayor parte de la gente ha vivido durante la mayor parte de la historia sumida en la oscuridad de la ignorancia y de los mitos. Si nosotros queremos tomar decisiones racionales tenemos que disponer de la mejor información posible acerca de cómo es la vida y el mundo. En el futuro, por ejemplo, vete a saber si llegamos a tener contactos con seres de otros astros. Es posible que pronto los padres puedan elegir cómo quieren que sean sus hijos, lo cual es peligroso por un lado, pero por otro es una gran oportunidad.

-¿Cuáles son los problemas principales que tiene ahora la ciencia? ¿Son todos éticos?
-No son éticos, sino teóricos. Las 2 ciencias que plantean problemas filosóficos más interesantes son la cosmología y la biología. La primera toma el papel que tenía la teología, el universo viene a ser lo que antes era Dios. La preocupación fundamental es averiguar cómo es en su conjunto, cuál es su origen y cuál será su final. Las religiones han dado respuesta a estas preguntas, pero sólo en nuestro tiempo estamos empezando a tener las respuestas verdaderas. En la biología es muy interesante el Proyecto Genoma Humano. Muchas cosas que antes se trataban ideológicamente y cuyas respuestas dependían de creer o no en Dios o de ser de izquierdas o de derechas las estamos sabiendo ahora, como qué cosas son congénitas y cuáles adquiridas. Esto tiene gran relevancia filosófica.

-¿Para usted las religiones y las ideologías están obsoletas?
-Si, se han quedado anticuadas, trataban de dar una visión global del mundo y una orientación en la vida y lo conseguían a nivel psicológico, pero no ofrecían una visión coherente y verdadera de la realidad.

-¿Existen ahora escuelas filosóficas, como antiguamente?
-La filosofía es una especie de zoco árabe donde nada se acaba. Incluso escuelas que parecen pasadas de moda, como la escolástica medieval, tienen en el mundo cientos de personas que las cultivan. Pero la mayor parte de las escuelas están momificadas. Por otro lado, se hacen cosas muy serias, como historia de la filosofía, y luego una filosofía que ya sólo es posible en contacto con la ciencia.

-Hace poco ha asistido a un importante Congreso en Boston...
-Si, hay un congreso mundial cada 5 años. Yo estuve hablando de ciencia y humanidades y defendí que los humanistas, en vez de lamentarse porque no les hacen caso, deberían incorporar los muchísimos resultados de la ciencia que son relevantes para las humanidades.

-Cada vez hay más información sobre ciencia. ¿Cómo le parece que se difunde?
-Hay de todo, pero a mí me parece formidable que se haga mucha divulgación, por una razón muy sencilla: que contribuye a la felicidad de la gente. Aristóteles pensaba que, salvo que estés sufriendo un dolor o pasando hambre, lo que da más felicidad a largo plazo es el conocimiento científico. Incluso cosas que en un momento son más satisfactorias y bonitas, como puede ser el sexo, no lo son tanto a largo plazo como el conocimiento. La divulgación también es buena porque cuanto mejor informada esté la gente, menos dada será a creerse locuras y supersticiones.

-Ahora nacen muchas falsas ciencias, ¿hay cada vez más?
-No, no es verdad, la ciencia racional y seria nunca ha ocupado un lugar tan importante como hoy en día, nunca se le ha dedicado tanto dinero y jamás ha habido tanta gente tan inteligente dedicada a ella.

-Ha tratado muchos asuntos en sus libros. Me llama la atención el pensamiento de la India. ¿Qué le interesa del tema?
-Siento curiosidad por la historia del pensamiento. Me gusta estudiar la historia de la filosofía y de la ciencia, tengo poca paciencia con la pervivencia hoy en día de todas estas ideas, pero me parece interesante ver cómo surgieron.

-¿Y qué le parece esta época, en relación con otras?
-En la sociedad, como en nuestra propia vida, no hay un progreso uniforme. En algunas cosas es mucho mejor que otras épocas, en comunicaciones, ciencia, tecnología... También en moral, la esclavitud o la tortura estaban bien vistas hasta mediados del siglo XVIII. Los derechos de las mujeres o de los negros son muy recientes y lo mismo pasa ahora con los animales. Es lo que Darwin llamaba el círculo en expansión de la compasión, que empieza con los miembros de tu familia, sigue con los de tu tribu y raza y, según el naturalista, seguirá expandiéndose hasta abarcar a todas las criaturas capaces de sufrir. Yo estoy de acuerdo en que los hombres nos prefiramos a nosotros mismos, pero eso no significa que machaquemos a los otros animales.

-Esas son las cosas buenas de esta época, ¿cuáles son las malas?
-Lo peor es que cada vez hay más gente y a mí me gustaría que cada ser humano tuviera su sitio. Aparte de otras cosas, falta también espacio para la reflexión profunda y serena y precisamente porque hemos progresado. Si fuéramos más reflexivos tendríamos la posibilidad de resolver problemas.
Amelia Die


Esta entrevista fue publicada en febrero de 1999, en el número 213 de MUY Interesante.

Etiquetas: ciencia

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