Jean Aitchison: "El lenguaje humano se parece más al de los pájaros que al de los chimpancés?


Es pequeña y tiene un talante nervioso y decidido. No parece muy amiga de los convencionalismos: ésta debe de ser una de las razones por las que en 1993 se le concedió la cátedra de Lengua y Comunicación de la prestigiosa Universidad de Oxford. Antes enseñó durante 25 años en la London School of Economics e hizo trabajos de investigación en países como India y Nueva Guinea.

En la universidad aprendió griego, latín, algo de hitita y sánscrito, a los que ha añadido francés y griego moderno. Pero Jean Aitchison se considera más dotada para analizar lenguas que para aprenderlas y reconoce que "hasta hace muy poco sólo un puñado de locos y excéntricos han trabajado en el origen del lenguaje".

Su labor consiste en ir colocando las piezas de un gigantesco puzzle prehistórico en el que intervienen disciplinas tan diversas como la arqueología, la anatomía, la fisiología, la etología -estudio del comportamiento de los animales-, la teoría de la evolución, la psicología y la antropología.


-¿El lenguaje está escrito en nuestros genes?
-Sí. El lenguaje es un comportamiento orientado de -forma innata en el ser humano. Si oímos el canto de los pájaros, no distinguimos más que ruido, no tenemos ni idea de cómo aprenderlo o interpretarlo. Sin embargo, los recién nacidos saben instintivamente qué han de buscar en el lenguaje.

-¿Que sucedería si de niños no hubiéramos estado en contacto con ninguna lengua?
-Hay casos de niños que no han aprendido bien el lenguaje humano hasta que no han entrado en contacto con la civilización. El más famoso fue el de Genie, una niña de 14 años que se encontró en California sin saber ningún idioma. Tuvo muchos problemas para aprender a hablar y nunca llegó a hacerlo correctamente. Unos dijeron que tenía dañado el cerebro debido a una mala nutrición, y otros que era demasiado mayor para conseguirlo. Seguramente, se debía a ambas cosas.

-¿Al de qué otro animal se asemeja el lenguaje humano?
-Se parece más al de los pájaros que al de los chimpancés, por nuestra capacidad de producir sonidos rápidos y precisos. Según algunos investigadores, la posición erecta pudo haber sido el factor desencadenante de una serie de cambios anatómicos; entre ellos, que nuestra laringe esté situada más baja en la garganta, lo que nos permite cerrar la cavidad nasal y producir las vocales a través de la boca. Los chimpancés emiten unos sonidos parecidos a las vocales, pero no se distinguen claramente porque son nasales. Los humanos y los pájaros también coinciden en que tienen un tiempo de aprendizaje para sus sonidos. Durante este periodo, las crías de los pájaros balbucean como los bebés. Muchos pájaros tienen dialectos, que difieren de un área a otra. Por ejemplo, por el canto de la alondra blanca coronada de California se puede saber en qué parte de California te encuentras.

-¿Cuáles son las principales diferencias entre nuestro lenguaje y el de los primates?
-Físicamente, los modernos humanos tenemos dos ventajas sobre los chimpancés: una lengua muscular que controlamos y la capacidad de producir las vocales a través de la boca y no de la nariz. Pero lo más importante es un sistema de control para coordinarlo todo. La pronunciación de una palabra, de una sola sílaba, requiere la coordinación en el tiempo y el espacio de un mínimo de 70 músculos y de 8 a 10 partes distintas del cuerpo, desde el diafragma a los labios. Esta coordinación tal vez sea posible gracias a la prolongada infancia de los humanos. Mentalmente, lo que nos diferencia es que las personas necesitamos saber el nombre de las cosas. Puedes enseñarle a un chimpancé el nombre de un objeto, pero sólo aprende porque piensa que le vamos a premiar. No puedes hacerle apreciar la importancia de dar nombres a las cosas, no tiene ese instinto. Esto, que puede haber sido la barrera que les ha impedido adquirir un lenguaje, es más importante que la falta de órganos vocales sofisticados.

-¿Cómo se inventaron los nombres de las cosas?
-Es un misterio. Probablemente, los humanos llegaron a las primeras palabras por distintos caminos: los sonidos de la naturaleza, la imitación de los animales, gritos de emoción o gruñidos de esfuerzo... Todavía hoy es muy raro que se inventen nombres a partir de nada. Es probable que los humanos usaran ya una amplia gama de vocalizaciones procedentes de diversas fuentes antes de desarrollar el instinto de nombrar.

-¿Existió el hombre antes que el lenguaje o fue el lenguaje el que creó al hombre?
-Todavía no está clara la relación entre el tamaño del cerebro y el lenguaje, pero parece probable que se potenciaran mutuamente. El cerebro humano tiene similitudes con el de otros primates, pero presenta algunas diferencias. Es tres veces más grande que el del chimpancé, dos veces mayor que el del Homo habilis y una tercera parte más grande que el del Homo erectus. Los zoólogos dicen que sólo los modernos humanos han dispuesto de lenguaje, pero yo creo que anteriormente había distintos grupos de humanos con un embrión de lenguaje muy simple, formado por unas pocas palabras. Probablemente, un pequeño grupo aislado desarrolló un lenguaje más sofisticado, lo impuso a otros y empezó a expandirse.

-¿Cómo fue ese primer lenguaje?
-Mi punto de vista es que al principio era muy confuso, desordenado, como una de esas rotondas con tantas direcciones en las que todo el mundo se pierde. Se hablaría algo así como "comida quiero yo". Sólo gradualmente se impuso una estructura.

-Usted ha destacado la capacidad de engañar como un elemento fundamental en el desarrollo del lenguaje...
-Los humanos pueden hablar de cosas remotas en el espacio y en el tiempo, cosas que pasaron ayer o en otro lugar. Se cree que esta característica del lenguaje, denominada desplazamiento, se desarrolló con la habilidad de contar mentiras. Si no pudiéramos mentir, no podríamos hablar de cosas que están ausentes.


-Sin embargo, en nuestra sociedad la mentira está mal vista...
-A pesar de lo que nos han enseñado, no es necesariamente una cosa mala, porque para engañar satisfactoriamente hay que ser capaz de entender el punto de vista de otra persona. Imaginemos la importancia de esta capacidad comparada con los sistemas de comunicación de los animales, limitados a mensajes fijos sobre hechos cotidianos como la comida, el peligro, el acoplamiento o los derechos territoriales. De hecho, cuanto más próximos están los primates de los humanos, mejores son engañando. Parece como si, fuera de los árboles, hubieran necesitado una mayor organización social. Nuestros parientes más cercanos, los chimpancés, son muy hábiles engañando desde pequeños. Una cría de chimpancé puede chillar como si fuera atacada sólo para que su madre le dé comida y le mime. Los babuinos y los gorilas también lo hacen bastante bien, pero los monos no tanto. La astucia puede haber ayudado al desarrollo del cerebro y, paralelamente, al del lenguaje. Claro que los primates solamente engañan para satisfacer sus necesidades egoístas, cuando quieren cosas, y los humanos usamos esta propiedad en un sentido mucho más amplio.

-¿La gente que habla lenguas muy primitivas es capaz de entender la civilización moderna?
-Ya no existen lenguajes primitivos, sino simplificados, pero incluso alguien que sólo hablara uno de ellos es mentalmente tan sofisticado como cualquier otro. La creencia de que quien habla lenguas simples no está mentalmente desarrollado es un prejuicio del siglo pasado.

-¿Por qué a unos les resulta fácil aprender lenguas extranjeras y a otros difícil?
-Hay quien dice que tienen facilidad para aprender lenguas aquellas personas que han tenido que aprender otra además de la materna. Según otra teoría, relacionada con ésta, el aprendizaje de la lengua es una habilidad con la que se nace, pero hay que practicarla para conservarla. A partir de los 13 años se pierde esta habilidad y, si no se ha aprendido ninguna otra lengua, excepto la propia, es muy difícil reactivar el proceso. Aunque lo cierto es que algunos individuos siguen aprendiendo idiomas perfectamente hasta el fin de su vida. Quizás sea porque están interesados o quizás porque hay algo distinto en sus mentes.

-Se ha dicho que las mujeres -tienen más habilidad que los hombres para aprender idiomas...
-Las mujeres desempeñan mejor que los hombres una amplia gama de habilidades verbales, y los hombres superan a las mujeres en las tareas espaciales. Aparentemente, esto se debe a las diferencias hormonales que afectan al embrión. Otro punto de vista, recientemente debatido, es que el cerebro del hombre está más lateralizado, con habilidades más firmemente localizadas en un hemisferio que en otro. Según una interpretación evolucionista muy controvertida, los primeros humanos cazadores-recolectores pudieron haberse repartido los roles. Los hombres serían responsables de cazar grandes animales, lo que requiere viajar a largas -distancias y hallar el camino de regreso, y las mujeres buscarían comida cerca del hogar, se cuidarían de los niños y hablarían con ellos y entre sí.

-¿Cómo está evolucionando el lenguaje?
-Muchos lenguajes se están perdiendo muy rápidamente. Las jóvenes generaciones quieren hablar los idiomas que les permiten ser honorables y ricos, como las lenguas europeas o el japonés. Y están empezando a minusvalorar sus idiomas vernáculos. Si esta tendencia continúa, la mitad de las 6.000 lenguas que se estima que existen actualmente habrán perecido para el fin del siglo próximo. Se trata de las lenguas moribundas, que ya no son aprendidas como la primera lengua por la nueva generación de hablantes. Otras 2.400 se aproximarán a la extinción, porque ninguna lengua hablada por menos de 100.000 personas está a salvo. Eso dejará 600, el 10 por 100 del total actual.

-Entonces, ¿cómo ve el futuro?
-Sobrevivirán pocas lenguas, que se extenderán por todo el mundo, y después es probable que se dividan en distintos idiomas, del mismo modo que el latín se dividió en francés, español, italiano, etc. Ahora mismo, algunas variedades del inglés son considerablemente distintas de otras. Pero la diversidad estructural que hoy existe se reducirá inevitablemente. Y con ello se habrá perdido una gran riqueza.

Teresa Ricart

Esta entrevista fue publicada en agosto de1996, en el número 183 de MUY Interesante

 



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