Idean una nueva técnica para detectar exoplanetas desde la Tierra

Un equipo de Astrónomos de la Universidad de Arizona ha logrado captar la imagen de un exoplaneta con un telescopio que, en vez de un detector de infrarrojos, utiliza en esencia el mismo tipo de tecnología en la que se basan los típicos sensores CCD de las cámaras digitales.

 

 

Aunque la técnica aún se encuentra en desarrollo, los expertos consideran que de este modo se abre la posibilidad de observar estos objetos en luz visible desde la superficie terrestre. Según indica Jared Males, el científico que ha coordinado el estudio, en la revista The Astrophysical Journal, este avance permitirá localizar más fácilmente mundos extrasolares capaces de albergar vida tal como la conocemos.



El planeta fotografiado, llamado Beta Pictoris b, tiene unas 12 veces la masa de Júpiter, se encuentra a 63,4 años luz y acompaña a su estrella a una distancia equivalente a nueve veces la que separa la Tierra del Sol, esto es, su órbita sería más pequeña que la de Saturno.

 

En las imágenes, el objeto se muestra 100.000 veces más tenue que el astro. “Es como observar una pequeña moneda justo al lado del haz de un faro desde casi 7 kilómetros”, indica Males.

Este mismo experto señala que, hasta ahora, para distinguir planetas en otros sistemas solares, los observatorios terrestres buscaban su huella calorífica, esto es, empleaban infrarrojos. Pero en la práctica, esto solo permite encontrar gigantes de gas, cuerpos muy masivos y suficientemente jóvenes como para desprender grandes cantidades de calor.

 

Por el contrario, otros planetas más antiguos y fríos, cuyas condiciones podrían ser más propicias para el desarrollo de la vida, pasarían desapercibidos.



Además del cegador brillo que emiten las estrellas, lo que dificulta mucho la detección de los exoplanetas, los astrónomos que intentan localizarlos con telescopios no espaciales deben lidiar con las turbulencias que forma la propia atmósfera terrestre, lo que hace que las imágenes tomadas de los astros, que parecen titilar, se muestren borrosas.

 

Para resolver este problema, estos investigadores han usado el sistema de óptica adaptativa VisAO, instalado en uno de los telescopios Magallanes, en Chile. Este utiliza un espejo secundario que pueden cambiar su forma 1.000 veces por segundo, lo que proporciona una imagen mucho más clara del cielo.

Etiquetas: astronomíatelescopio

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