¿Hay alguien ahí fuera? Así nació el SETI

En 1958, Año Geofísico Internacional, surgió una de las ideas más revolucionarias de nuestro tiempo: la búsqueda de vida inteligente fuera de la Tierra.

La Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. convocó un comité espacial para estudiar las oportunidades científicas que brindaba el nacimiento de la era espacial, los cohetes y los satélites. Allí se encontraban los físicos Philip Morrison y Giuseppi Cocconi que, aunque en un principio eran escépticos con los OVNIs, pensaron que la radioastronomía podría permitir la detección de señales de civilizaciones inteligentes más allá de los confines del Sistema Solar.

Un año después, Morrison y Cocconi publicaban en la revista Nature un artículo técnico titulado “Searching for Interstellar Communication”. Los autores partían de las ideas de Percival Lowell en el S.XIX sobre la posibilidad de vida en Marte pero, esta vez, sin limitaciones. La pregunta era: ¿estamos solos en el universo?

En el artículo se planteaba el problema de determinar qué frecuencia habría que observar para detectar las posibles señales que los alienígenas utilizarían para comunicar su existencia. Al ser el hidrógeno el elemento más común en el Universo, Cocconi y Morrison concluyeron que, seguramente, los extraterrestres utilizarían la frecuencia de emisión de las moléculas de este elemento para comunicar al resto de civilizaciones su existencia

Sin duda, la publicación en Nature fue el punto de inflexión de la historia. La Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. financió una conferencia en el Observatorio de Radioastronomía Nacional en Green Bank (Virginia) para discutir la búsqueda de vida alienígena inteligente. Allí se reunieron Frank Drake, un joven radioastrónomo que llevaba un tiempo buscando señales alienígenas, Otto Struve, director del Observatorio, Morrison y Carl Sagan, el astrofísico que más tarde sería la imagen pública del proyecto SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence) . Eran los miembros de la Orden del Delfín.

Señal WOW!

En noviembre de 1960, el SETI vio la luz gracias a Struve, que decidió iniciar un proyecto oficial. Sin embargo fue en la década de los 70 cuando creció la idea de que el SETI tenía posibilidades razonables de éxito –hubo un boom en el cine y la televisión sobre películas y programas con temática extraterrestre- y se establecieron programas SETI en el Centro de Investigación Ames de la NASA y en el  Laboratorio de Propulsión a Chorro.  

Hasta ahora, el momento más famoso en la búsqueda de vida fuera de nuestro planeta ha sido en 1977, fecha de la señal Wow! El 15 de agosto de ese año  a las 23:16 horas, el radiotelescopio Big Ear, ubicado en la Universidad del Estado de Ohio, recibió una señal de radio de origen desconocido y con una duración de 72 segundos, proveniente de la zona oriental de la constelación Sagitario. Esta señal  correspondía con la frecuencia de emisión de las moléculas de hidrógeno, como predijeron Morrison y Cocconi, y era de una intensidad 30 veces superior al ruido de fondo que solía registrar Big Ear.  Se trataba de la anomalía más intensa detectada nunca por un radiotelescopio.

Esta señal ha sido el único mensaje recibido hasta la fecha que podría tener un origen extraterrestre y haber sido emitido por seres inteligentes

Imagen: Popsci

Etiquetas: astronomíacienciaextraterrestres

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