Hallan una nueva especie de pterosaurio

Hace 210 millones de años, un voraz reptil volador hasta ahora desconocido dominó los cielos de lo que hoy es Utah, en EE. UU.

Durante la última reunión de las Sociedad de Paleontología de Vertebrados, celebrada recientemente en Dallas, el paleontólogo Brooks Britt, del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad Brigham Young, ha anunciado el hallazgo de una nueva especie de pterosaurio, que vivió en el oeste de Norteamérica durante el Triásico.

 

Los restos fueron localizados en 2014, mientras se estudiaba en la citada institución una estructura rocosa procedente de un antiguo farallón, en lo que hoy es la frontera entre Utah y Colorado, donde se han encontrado numerosos fósiles de esa época. Ahora, Britt, que ha coordinado el análisis del espécimen, señala que este depredador probablemente habitó cerca de un lago rodeado de grandes dunas, un oasis donde se congregaban muchos animales. Por entonces, pocos millones de años después de que surgieran los primeros dinosaurios, la zona era un vasto desierto.  

 

A diferencia de la mayoría de los restos de pterosaurio descubiertos hasta ahora, estos se encuentran en bastante buen estado. A partir de los huesos alares se ha podido establecer, por ejemplo, que el ejemplar medía 1,3 metros de envergadura. El cráneo ha revelado, además, que poseía ojos pequeños y robustas y prominentes mandíbulas, equipadas con 110 dientes, 30 en la superior y 80 en la inferior. Aunque la mayoría no son muy grandes, entre estos últimos destacan cuatro afilados colmillos de casi 3 centímetros de largo.

 

Los expertos creen que podría haberse alimentado de pequeños esfenosuquios, unos reptiles que lucían una especie de armadura dérmica en el lomo cuyo aspecto recuerda vagamente al de los cocodrilos. “El pterosaurio probablemente murió durante una época de sequía”, señala Britt. “El estudio de los sedimentos indica que cuando volvieron las lluvias y el lago se llenó, las olas propiciaron que la arena sepultara el cuerpo”, aclara.  

 

El hallazgo arroja algo de luz sobre la evolución de los reptiles voladores, pues cubre un hueco en el registro fósil, entre los primeros pterosaurios, de tamaño reducido, y los más grandes que aparecieron más tarde que esta especie.

 

Imagen: Josh Cotton / Universidad Brigham Young

Etiquetas: cienciahistoria

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