Francisco Anguita: "Nuestra obligación es salir fuera de la Tierra a buscar vida"

En la pared de su despacho de la Facultad de Geología de la Universidad Complutense de Madrid, plagada de mapas lunares y fotografías de Marte, cuelga una dedicatoria que Francisco Anguita considera muy especial: "La Sociedad Planetaria, debido a sus iniciativas de carácter extraordinario y esfuerzos para apoyar la exploración del Sistema Solar y la búsqueda de vida extraterrestre, galardona a Francisco Anguita con este certificado de apreciación". La felicitación está firmada por Carl Sagan.
"A los 10 o 12 años tenía una tremenda afición por las novelas de ciencia-ficción baratas. Si alguien me llega a decir en ese momento que se podía uno ganar la vida estudiando planetas no lo habría dudado un segundo", asegura Anguita.


Sin embargo, esa temprana afición permaneció larvada durante años. Anguita se decantó por la geología después de abandonar su intención de convertirse en químico; "no me gustaba cómo olían los laboratorios".


Ahora, enseña a sus alumnos asuntos nada convencionales que tratan de volcanes en suelo marciano o helados océanos de metano en una distante luna de Júpiter. Le gusta considerarse un planetólogo, disciplina de la que es fundador y pionero en España. Este oficio parece ser como una mezcla de detective que investiga la historia y evolución de cuerpos del Sistema Solar y forense capacitado para certificar la defunción de algo tan grande y misterioso como un planeta.


Anguita es uno de los exponentes más claros de una nueva generación de científicos surgida al amparo de las misiones Pioneer y Voyager de la NASA, que asombraron a propios y extraños con el rostro azulado de Neptuno, las plumas volcánicas de Io o las heladas incógnitas de Europa, la luna más fascinante de Júpiter.


-Recientemente, Edward Stone, director del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, ha afirmado que la búsqueda de vida en el Sistema Solar es en realidad el rastreo de agua líquida. ¿Está de acuerdo?
-En parte sí. La bioquímica de la vida que conocemos necesita del agua. ¿Pero qué ocurre con la que no conocemos? Tengo mis dudas, porque creo que el concepto es un poco antropocéntrico. Por la misma razón, todos los planetas del Sistema Solar tendrían que tener una tectónica de placas y un reciclaje de la litosfera como el de la Tierra, y ahora sabemos que esto no es así. ¿Qué pasará cuando comencemos a explorar otros planetas extrasolares? No cabe duda de que la vida que conocemos está ligada al agua, pero no apostaría nada a que fuera el caso de toda la vida posible en el universo.

-Usted ha sugerido que Marte puede haber cambiado su morfología mucho antes de lo que se pensaba, a raíz de los estudios sobre la naturaleza del cañón Chasma Boreale. ¿Significa que el planeta podría haber albergado agua, y quizá vida, hace pocos millones de años en vez de hace miles de millones de años?
-Ésa es mi impresión. De hecho, la NASA cree que las zonas para encontrar hipotéticos restos de vida en Marte son aquellas con actividad hidrotermal profunda, es decir, que contienen brechas por las que ha escapado el calor interno del planeta, en cantidades suficientes para fundir el hielo y generar agua líquida. Pensamos que una de esas zonas se encuentra en la cabecera de Chasma Boreale. Es un sitio perfecto para mandar una sonda. El fondo del cañón está colmatado de sedimentos, y la erosión que vemos no puede explicarse a menos que acudamos a grandes cantidades de agua líquida, y no en épocas muy antiguas. El suelo del cañón está libre de cráteres, lo que me dice que podría tener unas pocas decenas de millones de años. En términos geológicos, esto es como hablar de lo que ocurrió hace meses o años.

-En cualquier caso, se trata de pruebas indirectas. También es posible concebir que Marte haya sido un planeta seco y sin vida durante toda su existencia.
-Estoy de acuerdo en que se trata de pruebas indirectas. Pero buena parte de lo que sabemos sobre la historia de la Tierra se basa en pruebas indirectas. Por ejemplo, Terranova y Galicia estuvieron unidas hace 300 millones de años, pero no había nadie allí para confirmarlo.

-¿Cuáles son los últimos descubrimientos que apoyan sus ideas?
-Las imágenes más recientes que proceden de la sonda Mars Global Surveyor muestran que un tercio de la superficie del planeta rojo es una llanura perfecta. Los científicos que la han estudiado dicen que es la más perfecta de todo el Sistema Solar, algo así como las llanuras abisales del océano Atlántico ecuatorial. Un suelo tan plano se produce cuando hay sedimentación. No hay cráteres de impacto en la llanura. Y los llamados canales de Marte desembocan en ella, pero no continúan: se borran al llegar al borde, donde hay una ligera pendiente. Si el canal no sigue, es porque allí habría presumiblemente un cuerpo de agua, un océano que cubría un tercio del planeta. Son todos argumentos indirectos, aunque, sin duda, resultan bastante convincentes.

-La Tierra tiene océanos de agua desde hace 4.000 millones de años, pero Marte ahora es un cuerpo casi seco. ¿Por qué ha cambiado tanto en relación a nuestro planeta?
-Es lo mismo que preguntarse por qué nuestro planeta es tan estable con respecto a sus vecinos Marte y Venus. La Tierra ha sufrido variaciones en el clima, glaciaciones seguidas de periodos más cálidos, pero Marte tuvo un pasado en el que fue un frío planeta oceánico, y ahora es un cuerpo con atmósfera muy tenue, sin presión atmosférica, donde el agua líquida que arrojas hierve y se evapora. Venus hoy es un planeta caliente y seco, pero tenemos razones para pensar que en el pasado fue más húmedo y que albergó agua. Marte es un planeta pequeño, con un campo gravitatorio débil, incapaz por tanto de retener una atmósfera densa como la de la Tierra, formada esencialmente por los volátiles arrojados por los volcanes. En cuanto a Venus, sabemos que tiene un volcanismo activo, pero está demasiado caliente debido a su mayor proximidad al Sol.

-Sin embargo, usted cree que Marte tuvo agua líquida en diferentes periodos de su historia. Y Venus tiene una atmósfera tan densa que no podemos ver a través de ella. Ambos aspectos no explican por qué son tan distintos.
-Una posible causa de estas evoluciones tan divergentes estaría en la tectónica de placas. La gravedad débil de Marte impide que retenga los volátiles a largo plazo. ¿De dónde salen estos volátiles? De los volcanes. En el pasado marciano, hubo periodos de volcanismo intenso que expulsaron dióxido de carbono y fabricaron una atmósfera y un clima aceptable. No necesariamente cálido, de acuerdo, quizá templado o frío, pero suficiente para fabricar una atmósfera densa con un efecto invernadero que permita agua líquida. ¿Qué ocurrió a continuación? Que ese dióxido de carbono precipitó como rocas calizas, y esencialmente el planeta se quedó sin atmósfera porque se convirtió en piedra. Esto ha podido ocurrir en Marte repetidamente: los volcanes generan la atmósfera, pero ésta es secuestrada y convertida en piedra. En la Tierra, los fondos oceánicos se hunden en el planeta, se destruyen y reciclan, y liberan los volátiles que son devueltos a la atmósfera mediante los volcanes. Pero en Marte no parece haber tectónica de placas, ni por lo tanto reciclaje del fondo oceánico, y sin destrucción de estos fondos el dióxido de carbono es secuestrado como roca para siempre. En Venus, el efecto invernadero es demasiado intenso ahora. La clave en ambos casos reside en la energía interna que presenta el planeta.

-¿En este sentido, se puede afirmar que una condición para que un planeta albergue vida es que él mismo esté vivo?
-Desde luego. Un planeta se puede morir de frío si pierde el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero y es incapaz de reciclarlos. Marte podría ser un planeta moribundo. Venus, en cambio, está vivito y coleando. Los mejores modelos del Sistema Solar indican que el Sol en sus comienzos era más frío, y se ha ido calentando progresivamente, por lo que el efecto invernadero en Venus no ha sido siempre así. La fecha mágica es 4.000 millones de años atrás. Tenemos tres planetas, Marte, Venus y la Tierra que contienen agua líquida, y a priori no encuentro argumentos para pensar que la vida no pudo desarrollarse en Venus y también en Marte.

-¿Cómo altera este panorama el descubrimiento de hielo en la Luna?
-En mi opinión, ratifica este -escenario. Los tres planetas pudieron recibir agua de origen extraterrestre, a través de los cometas. La Luna es un cuerpo absolutamente deshidratado, por lo que en principio no es coherente encontrar allí depósitos de hielo de millones de metros cúbicos. Ese agua congelada tuvo que ser plantada allí, y la explicación más plausible es que fue traída por los cometas. Si llegaron hasta allí, tuvieron que alcanzar con seguridad otros cuerpos cercanos como Venus, Marte y la Tierra.

-La NASA está sentando las bases para crear una nueva ciencia, la astrobiología, cuyo objetivo es el estudio del origen de la vida y su distribución en el universo. ¿No le parece una aventura demasiado osada, teniendo en cuenta que no existen evidencias de vida fuera de la Tierra?
-En absoluto. Hay pruebas indirectas escritas en rocas terrestres de hace 4.000 millones de años que apuntan a que la vida ya existía por entonces. Y no puedo pensar que precisamente la vida haya sido un fenómeno casual tan temprano, o que se haya producido porque la Tierra sea un planeta especial. Durante toda mi carrera científica he luchado contra este prejuicio, quizá un biocentrismo aplicado al origen de la vida. Aquellos contrarios a la evolución insisten en que la vida es algo único e irrepetible, con tan escasas probabilidades como la que tiene un mono mecanógrafo que golpea una máquina de escribir y produce por puro azar la Divina Comedia. Estos argumentos parecen sólidos a primera vista, pero los hechos dicen lo contrario. La vida surge fácilmente en cuanto tiene ocasión y si no hemos sido capaces de generarla en el laboratorio no es porque sea tan difícil, sino porque somos todavía torpes. Por tanto, nuestra obligación es salir allá afuera a buscarla.

Luis M. Ariza

 

Esta entrevista fue publicada en agosto de 1998, en el número 207 de MUY Interesante.

Etiquetas: exoplanetasgeología

Continúa leyendo

COMENTARIOS

También te puede interesar