Europa, más parecida a la Tierra de lo que parece

Las condiciones químicas en el océano subterráneo de esta luna de Júpiter podrían propiciar el desarrollo de la vida, según un nuevo estudio.

Europa, una de las grandes lunas de Júpiter, podría albergar bajo su helada superficie un gran océano de agua salada de unos 100 kilómetros de espesor. Los datos recabados por la sonda Galileo hace más de dos décadas y las mediciones realizadas desde entonces por distintos observatorios parecen confirmarlo. Ahora, un reciente estudio publicado en la revista Geophysical Research Letters, sostiene que el balance químico en este mar subterráneo es similar al que se da en la Tierra, tanto, de hecho, que podría propiciar el desarrollo de la vida.

Algunos expertos en ciencias planetarias sospechan que en las profundidades de este océano se encontrarían chimeneas hidrotermales parecidas a las que se dan en los mares terrestres, de las que mana agua a elevadísimas temperaturas. En nuestro planeta, alrededor de estas estructuras se desarrollan auténticos ecosistemas, en su mayor parte integrados por microorganismos, por lo que, quizá, en Europa sería posible encontrar comunidades parecidas.

Sin embargo, en este nuevo ensayo, un equipo de investigadores, coordinado por el astrobiólogo Steve Vance, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, sugiere que la vida podría haber surgido en Europa incluso si no existieran las citadas chimeneas o si en el satélite no se diera cualquier tipo de proceso volcánico. Vance y sus colaboradores apuntan que la producción de oxígeno en Europa –procedente, sobre todo, de la capa helada que cubre esa masa de agua– es unas diez veces mayor que la de hidrógeno, un fenómeno parecido a lo que ocurre en la Tierra y, en su opinión, clave para que las posibles formas de vida tengan la energía necesaria para prosperar.

Además, indican que cuando el agua entra en contacto con las rocas de la corteza oceánica de esta luna joviana, a través de fracturas que podrían adentrarse hasta 25 kilómetros en el interior de la misma, tendrían lugar distintas reacciones químicas que darían origen a nuevos compuestos y a la formación de más hidrógeno.

La NASA planea poner en marcha una misión que en la década de 2020 estudiará a fondo la composición química de este océano.

Imagen: NASA

Etiquetas: astronomíaciencia

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