Encuentran huesos de pene de 24 centímetros pertenecientes a osos extintos

Analizando los huesos del pene de cinco ejemplares del oso extinto Indarctos arctoides hallados en el Cerro de los Batallones (Madrid), científicos del Museo de Ciencias Naturales-CSIC y del del Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont han llegado a la conclusión de que esta especie mantenía cópulas largas y que probablemente las hembras se apareaban con varios machos en el periodo fértil. Las conclusiones se han publicado en la revista PLOS ONE.

El báculo o hueso peneano es la estructura ósea presente en el pene de algunos grupos de mamíferos, incluyendo insectívoros, roedores, carnívoros y primates (excepto los humanos). En el caso concreto de los carnívoros, está bastante desarrollado en los caniformes (perros, tejones u osos) mientras que en los feliformes (como gatos y hienas) está reducido o incluso está ausente. Su morfología y tamaño es diferente en cada grupo, y en muchos casos, su función es hacer de soporte físico para mantener la erección y facilitar la cópula.

El báculo es un resto fósil que aparece muy raramente en las excavaciones, ya que se trata de un hueso alargado y delicado y que sólo está presente en la mitad de la población viva (los machos). En esta ocasion, Juan Abella y su equipo analizaron cinco pertenecientes a osos extintos  unos 9 millones de años atrás. Los huesos descritos pertenecen a 4 individuos adultos y un subadulto, y la longitud media del hueso de los individuos adultos es de unos 24 cm., mucho más largos que los de los osos actuales de tamaño similar, como el oso pardo. Son los primeros báculos de huesos fósiles que se encuentran (sin contar los del oso de las cavernas del pleistoceno, una especie mucho más reciente) y fueron excavados en varias campañas, durante los años 2008, 2010 y 2012.

Los investigadores han comparado el tamaño y la forma de estos báculos con el de algunas especies de mamíferos actuales para inferir algunos aspectos del comportamiento sexual y social de Indarctos arctoides. Y han llegado a la concusión que esta especie mantenía cópulas largas y que el báculo actuaba como soporte físico durante la cópula, de modo que podía mantener la penetración y tener eyaculaciones más prolongadas. También es posible que tuvieran un sistema reproductor donde varios machos copulaban con una misma hembra.

Las cópulas largas se dan en especies donde los encuentros sexuales son poco frecuentes para asegurar el éxito de la fecundación. Esto ocurre con especies que presentan una baja densidad de individuos o cuando las poblaciones están muy fragmentadas y separadas geográficamente. En el caso de Indarctos arctoides, su distribución estaría muy restringida a los frondosos bosques de ribera y no podrían vivir en zonas abiertas, donde entrarían en competencia con los grandes tigres de dientes de sable y con los anficiónidos, unos carnívoros extintos con características exteriores tanto los cánidos como los osos. El hecho que el báculo de Indarctos arctoides sea considerablemente mayor que el de otras especies de oso de tamaño parecido hace suponer a los investigadores que es una característica seleccionada sexualmente, es decir que las hembras preferían aparearse con los machos con báculos más grandes. Esta característica se transmitiría a la descendencia de modo que el tamaño promedio del báculo de esta especie aumentaría a lo largo de la evolución.

Etiquetas: evoluciónfósiles

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