En busca de la célula artificial

A principios del siglo XXI, y con el genoma humano completamente secuenciado, físicos, informáticos y biólogos se plantearon un peculiar reto: crear una célula artificial.

Para ello se ha propuesto modelar la vida en un ordenador, programar el ciclo completo de replicación de una protocélula.

Muchos creyeron que semejante objetivo era un puente demasiado lejano, que las dificultades teóricas a las que se enfrentarían serían casi insuperables. No fue así. La culminación fue el proyecto donde trabajaron 13 grupos europeos: PACE, Programmable Artificial Cell Evolution. El proyecto, hoy concluido, ha permitido probar que el proyecto es viable, que se puede pasar del silicio de los ordenadores a las placas de Petri de los laboratorios. Y ahí se está trabajando.

Los científicos no parten de un genoma que ya existe, sino de materia inanimada, empleando sistemas químicos que no tienen por qué ser biológicos. En esencia consiste en construir una forma de vida completamente nueva, algo así como un extraterrestre: la investigación no está dirigida a duplicar el tipo de vida que hay en nuestro planeta sino a deducir cuáles son las reglas que debe seguir todo sistema vivo y, con ellas, diseñar un ser completamente distinto.

Muchos de los científicos que están en esta empresa comparten la visión de uno de las grandes figuras de esta carrera, Steen Rassmusen, un físico de Los Alamos National Laboratory en Nuevo México, cuando dijo de forma categórica: "Queremos saber qué demonios es la vida construyéndola".

¿Cómo serán estas células artificiales? La mejor forma de imaginarlas es como diminutos nanorobots que trabajan a escala molecular. Nos encontramos ante un híbrido, mezcla de biotecnología con nanoelectrónica. Esa futura célula contará con tres sistemas bioquímicos microscópicos: un contenedor, que desempeñará las funciones de una membrana celular, un sistema de construcción y mantenimiento (el metabolismo) y un sistema genético, que almacene y gestione la información (el ADN). Lo complicado no es diseñar estos tres componentes, sino que trabajen acoplados. Éste es el reto y muchos científicos optimistas piensan que eso puede ocurrir en los próximos años.

Etiquetas: ADNbiotecnologíacélulasgenética

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