El meteorito que acabó con los dinosaurios propició la eclosión de los bosques de hoja caduca

El meteorito que provocó la extinción de los dinosaurios hace 66 millones de años destruyó muchos más árboles de hoja perenne, de crecimiento lento, que ejemplares de hoja caduca, que crecen más rápido.

 

Esta es la conclusión de un estudio de la Universidad de Arizona, cuyos resultados se publican en la revista Plos Biology. Aplicando fórmulas biomecánicas a una muestra de miles de hojas fósiles de angiospermas –plantas que, salvo las coníferas, tienen flores–, el equipo reconstruyó la ecología de una comunidad vegetal diversa y próspera durante un periodo de 2,2 millones de años que abarca el evento del impacto que acabó con más de la mitad de las especies botánicas que vivían en ese momento.

 

Según los investigadores, después del desastre, las angiospermas de hoja caduca de rápido crecimiento reemplazaron en gran medida a sus pares de hoja perenne. Las angiospermas perennes, como el acebo y la hiedra, suelen preferir la sombra, no crecen mucho y sus hojas son de color oscuro.

 

"Hoy en día no se ven muchos bosques dominados por plantas con flores de hoja perenne. En la mayoría predominan las especies caducas, plantas que pierden sus hojas en algún momento del año", afirma el autor principal del estudio, Benjamin Blonder, del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la UA.

 

El estudio aporta pruebas de que el impacto que causó la extinción afectó a las comunidades de plantas existentes en ese momento. Aunque ya se sabía que las especies vegetales que existieron antes del impacto eran diferentes de las que vinieron después, había pocos datos sobre si el cambio en los conjuntos de plantas fue solo un fenómeno aleatorio o un resultado directo del evento.

 

Para Blonder, "si se piensa en una extinción masiva causada por un evento catastrófico, como un meteorito que impacte sobre la Tierra, es posible imaginar que todas las especies tienen la misma probabilidad de morir. La supervivencia del más apto no se aplica, el impacto es como un botón de reinicio. Sin embargo, la hipótesis alternativa es que algunas especies tienen propiedades que les permitieron sobrevivir.

 

Nuestro estudio prueba que hubo un cambio drástico de las especies de plantas de crecimiento lento frente a las rápidas. Esto implica que la extinción no fue al azar y que la forma en que una planta adquiere recursos predice cómo puede responder a una gran perturbación, razón por la cual los bosques modernos son generalmente de hoja caduca y no perennes".

Etiquetas: bosquescienciadinosauriosnaturaleza

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