El hambre nos motiva más que la sed, el miedo o la ansiedad

Un estudio concluye que la motivación más fuerte que puede tener el ser humano es sin duda... el hambre.

 La motivación humana se ha estudiado durante décadas, principalmente en un intento de responder a una pregunta: ¿qué nos conduce a realizar una acción sobre otra? Ahora, un equipo de investigadores de los Institutos Nacionales de la Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) ha concluido que el hambre es el acicate más poderoso aún que el miedo, la sed, la ansiedad o las necesidades sociales.

 

Los expertos llevaron a cabo una serie de experimentos con ratones en los que evaluaron una variedad de estados de motivación, incluyendo el hambre, el miedo, la ansiedad o la sed. Para el estudio, emplearon la técnica de optogenética -que utiliza la luz para controlar las neuronas- para dirigir las células nerviosas del péptido del cerebro, asociado a las neuronas AgRP (las neuronas que regulan el apetito y son cruciales para la supervivencia).

 

Una motivación es la razón que nos empuja a actuar de una manera en concreto o realizar una acción determinada sobre otra

Hambre y sed

 

En uno de los experimentos, los científicos privaron a los roedores de alimento durante 24 horas o activaron sus neuronas AgRP con el fin de generarles la necesidad de comer. Los mismos ratones fueron privados de agua. Otro tercer grupo de ratones fue utilizado como grupo de control privado de agua pero no de comida.


Al presentarles tanto la comida como el agua, los ratones, que estaban igualmente sedientos y hambrientos,
optaron por la comida sobre el agua, mientras que el grupo de control eligió el agua. Esto indica que el hambre es una fuerza de motivación más fuerte que la sed.

 

Hambre y miedo


En otro experimento, los investigadores indujeron el hambre en los ratones mediante la activación de las neuronas AgRP, antes de exponerlas a una cámara perfumada con
una sustancia química producida por los zorros, un ambiente que desencadena la ansiedad y el miedo en los roedores.

 

Cuando se introducía la comida en este escenario de donde procedía el olor “del miedo”, los ratones hambrientos superaron su miedo para poder conseguir la comida, mientras que los ratones del grupo de control que no tenían hambre eligieron permanecer en las zonas “seguras” y no arriesgarse, lo que sugiere que el hambre triunfa sobre el miedo y la ansiedad como una fuerza de motivación.

 

Hambre y necesidades sociales



Un experimento más reveló que el hambre es también una motivación mayor que las necesidades sociales. Así, la activación de las neuronas AgRP llevó a los ratones socialmente aislados a optar por un alimento contenido en un recinto anejo en vez de ir al reciento contiguo en el que había otro ratón. En el grupo de control, sucedió todo lo contrario.

Curiosamente, la actividad cerebral aumentaba cuando otro ratón estaba cerca de la comida, lo que sugiere que las neuronas AgRP responden a la potencial competencia para la alimentación.



“Creemos que la presencia de otro ratón podría ser vista como un competidor por los recursos limitados, esto es, un aumento de la motivación para buscar comida, lo que representa un hallazgo que ningún estudio ha indicado hasta ahora”, explica Michael J. Krashes, líder del estudio.

 

Los investigadores creen que estos resultados arrojan luz sobre cómo han evolucionado los animales y los seres humanos: “Nuestra existencia continuada, junto a la de otras especies, nos ha motivado a seguir una serie de comportamientos, todos gobernados por nuestro sistema nervioso”, finaliza Krashes

 

El estudio ha sido publicado en la revista Neuron.

 

Etiquetas: cerebrocomportamientohambreneuronas

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