El estirón que convirtió al tiranosaurio en rey

Un nuevo estudio revela cómo los Tyrannosaurus rex llegaron a ser los depredadores dominantes a finales del Cretácico.

Hace 66 millones de años, los Tyrannosaurus rex se encontraban cómodamente asentados en la cima de la cadena trófica. Al menos, en las tierras emergidas. Sin duda, a ello contribuían sus 12 metros de largo, sus 8 toneladas de peso y sus afilados dientes de entre 20 y 30 centímetros. Y es que, aunque algunos paleontólogos sostienen que estos animales eran, sobre todo, carroñeros, los expertos suelen considerarlos los mayores cazadores de su tiempo.

Ahora, un equipo internacional de investigadores de distintas instituciones ha determinado que estos terópodos desarrollaron su colosal tamaño en mucho menos tiempo de lo que se venía sospechando hasta ahora. Así lo recogen en un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. En él, estos científicos, coordinados por el biólogo evolutivo Stephen L. Brusatte, de la Facultad de Geociencias de la Universidad de Edimburgo, revelan que los restos de un nuevo tiranosáurido del tamaño de un caballo, denominado Timurlengia euotica, han permitido conocer cómo los T. rex y sus parientes más cercanos se convirtieron en grandes superdepredadores.

Entre los paleontólogos, la hipótesis más extendida hasta el momento sostenía que los Tyrannosaurus rex evolucionaron a partir de especies más pequeñas durante un proceso que se extendió 70 millones de años. No obstante, los hallazgos de Brusatte y sus colaboradores sugieren que buena parte de esta transición se dio muy rápidamente, en las etapas finales de ese proceso.

Su trabajo muestra, además, que antes de adquirir su gran tamaño, los tiranosaurios desarrollaron ciertas habilidades cognitivas y unos afinados sentidos que, entre otras cosas, les permitían, por ejemplo, escuchar sonidos de baja frecuencia y percibir vibraciones a grandes distancias

Estas ventajas evolutivas llevaron a los T. rex a ocupar el hueco que habían dejado en los ecosistemas otros grandes depredadores, desaparecidos hace unos 80 millones de años. “Los tiranosaurios tuvieron que volverse inteligentes antes de hacerse realmente grandes”, indica Brusatte.  

El Timurlengia euotica que ahora han descrito estos paleontólogos vivió hace unos 90 millones de años en lo que hoy es Uzbekistán, y viene a llenar un lapso de 20 millones de años en el registro fósil de los tiranosaurios. Según Hans-Dieter Sues, del Departamento de Paleobiología del Museo Nacional de Historia Natural, en EE. UU., que ha participado en el estudio, “se trataba de un ágil cazador; perseguía a sus presas y contaba con dientes afilados como cuchillas, especialmente desarrollados para cortar la carne”.

El estudio del cráneo de este dinosaurio mediante tomografía computarizada ha permitido recrear la estructura su cerebro. De este modo, se ha podido saber que los antepasados de los T. rex probablemente se parecían mucho a los Timurlengia euotica, aunque, eso sí, contaban con un cráneo más grande.

Imagen: Todd Marshall

Etiquetas: cienciadinosauriosevolución

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