El eclipse que verán solo unos pocos privilegiados

Tras el eclipse total de Luna y la lluvia de estrellas de las Líridas que hemos presenciado en los pasados días, llega el tercer y último evento celestial del mes.

 

El 29 de abril se producirá un eclipse anular de Sol que pintará un colosal aro de luz alrededor de la silueta de la cara visible de la Luna, y que, según informa la NASA, “es muy posible que sólo puedan ver los pingüinos”, pues su máximo va a ocurrir a las 6:04:33 UTC en Toerra de Wilkes, una zona deshabitada de la Antártida. Además de los escasos habitantes del Polo Sur, también podrán contemplar el eclipse de forma parcial (una luna creciente de fuego) quienes surquen el océano Índico o lo observen desde el extremo sur de Indonesia y Australia.


Se trata de un eclipse solar anular, que ocurre cuando la Luna se encuentra cerca del apogeo, es decir, el punto de mayor distancia en su órbita elíptica respecto a la Tierra, por lo que, desde nuestra perspectiva, no logra cubrir la totalidad del disco solar y deja pasar parte de su luz. Este suceso en concreto es especialmente inusual, ya que ha sido catalogado como eclipse anular no central, lo que significa que desde ningún lugar será posible ver los dos discos, el lunar y el solar, concéntricos. Tan solo el 1,7 por ciento de los eclipse anulares tienen esta peculiar característica.


Para quienes tengan el privilegio de observarlo, los expertos instan a no mirar directamente el Sol, como es habitual en los eclipses, sino a través de un vidrio especial o un filtro. El resto del planeta tendrá que conformarse con seguir la retransmisión en directo del telescopio Slooh.

Etiquetas: astronomía

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