El dolor vuelve a las personas más solidarias

Científicos de la Universidad de Victoria en Wellington, Nueva Zelanda, publican un estudio que respalda la teoría de que participar en rituales dolorosos incrementa la actitud cívica y solidaria del individuo. Joseph Bulbulia, Ron Fischer y  Paul Reddish son los investigadores que por primera vez han trasladado sus investigaciones a un medio humano natural a fin de descubrir por qué los rituales religiosos perviven aún en las sociedades modernas.

El trío de científicos se desplazó en persona a Isla Mauricio, en mitad del océano Índico para vivir en persona el festival hindú de Thaipusam, que engloba rituales religiosos de distinta intensidad. En la fiesta se viven tanto rituales extremos como el Kavadi, en el que cuelgan de sus cuerpos perforados las ofrendas dedicadas a su dios, como ritos más moderados que sólo implican cantar y rezar.

Los doctores seleccionaron al azar un amplio número de devotos de ambos rituales y les preguntaron sobre su identificación con los rituales que acababan de tener lugar. Al mismo tiempo, les dieron una cantidad de dinero equivalente al salario de dos días y les sugirieron realizar donaciones anónimas al templo. De este modo, los científicos determinaron que los niveles de beneficencia en función de los distintos ritos y las implicaciones personales. Por un lado observaron que aunque quienes participaban en ambos rituales eran altamente caritativos, “en el ritual extremo los niveles de donación eran significativamente altos, de hecho era casi el doble de alta” explica Joseph Bulbulia.

A pesar de constituir una muestra muy concreta de población, los científicos aseguran que los resultados son realmente importantes y nos ayudarán a entender el papel que juega el dolor en otros actos sociales como celebraciones deportivas o históricas. Los investigadores continuarán sus averiguaciones en la isla durante 2014.

Etiquetas: cienciapsicología

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