El demonio de Tasmania, contra las superbacterias

Un nuevo estudio sugiere que un compuesto en la leche materna de este marsupial puede ayudar a combatir las bacterias resistentes a los antibióticos.

Un equipo de investigadores de distintas instituciones ha descubierto que unas biomoléculas presentes en la leche materna de los demonios de Tasmania –unos marsupiales carnívoros que se encuentra en la isla que les da nombre– pueden ayudar a eliminar ciertas bacterias superresistentes, como algunos estafilococos áureos o enterococos que se han vuelto inmunes a muchos antibióticos. Estos microorganismos han desarrollado una gran resistencia incluso a compuestos bactericidas muy agresivos, como la vancomicina.

En un estudio publicado en la revista Scientific Reports, los científicos señalan que se centraron en estos marsupiales porque aunque las crías presentan durante su desarrollo un sistema inmune muy inmaduro, aun así sobreviven en la bolsa de su madre, un entorno prácticamente inundado de bacterias.

"Los marsupiales poseen más péptidos antimicrobianos que otros mamíferos", señala Emma Peel, una de las firmantes del ensayo, experta en Ciencias de la vida de la Universidad Tecnológica de Sídney. "En los demonios de Tasmania encontramos seis compuestos de este tipo, mientras que el ser humano, por ejemplo, solo posee uno. Otros estudios han revelado que los ualabíes de Tammar –cuyo aspecto recuerda al de un pequeño canguro– tienen ocho", indica.

Tras obtener estas mismas moléculas en el laboratorio, los investigadores confirmaron que destruían las cepas resistentes a los antibióticos, pero también otras. No obstante, creen que es un primer paso hacia el desarrollo de fármacos que permitan combatirlas eficazmente. Hasta ahora, según indican, la mayor parte de los antibióticos se fabrican a partir de hongos y plantas, así que es el momento de probar nuevas estrategias.

La Organización Mundial de la Salud considera la resistencia a los antimicrobianos una amenaza para la salud pública mundial y advierte que "la farmacorresistencia empieza a complicar la lucha contra el VIH y la malaria" y que "el éxito de la cirugía y la quimioterapia se vería comprometido en ausencia de antibióticos eficaces". Cada año, 480.000 personas ya presentan, por ejemplo, tuberculosis multirresistente.

Imagen: J. J. Harrison vía Wikimedia / CC

Etiquetas: animalesbacteriasciencia

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