El cometa de la misión Rosetta: un cacahuete formado por dos rocas

El cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, sobre el que descendió la sonda Philae hace casi un año, parece estar formado por dos cuerpos diferentes.

Eso explicaría su extraña forma, que a algunos les recuerda un patito de goma o un cacahuete gigante. Como explican los autores del estudio en la revista Nature, hay indicios firmes de que el cometa examinado por la misión Rosetta de la ESA es el resultado de la fusión de dos cuerpos independientes. Para que esto ocurriera, dichos objetos (probablemente, también cometas) debían ir a una velocidad muy baja, a unos pocos metros por segundo.

 

Se trata de un fenómeno del que no hay antecedentes en el Sistema Solar, con un pasado ultraviolento. “Es una bonita historia de amor”, ha declarado Matteo Massironi, miembro del equipo que controla el sistema óptico Osiris, con el que se han hecho las observaciones.

 

Los científicos han llegado a esta conclusión tras confeccionar un modelo 3D de las capas que, como una piel de cebolla, forman la estructura del cometa. Así han podido detectar dos patrones diferentes, imposibles de surgir espontáneamente en un solo cuerpo primitivo.

 

Anteriormente, los datos enviados por la nave Rosetta han revelado otras peculiaridades del cometa 67P, como que es la mitad de denso que el agua y que el 80% de su volumen está hueco.

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