El centro de nuestra galaxia tiene forma de cacahuete

Dos equipos de astrónomos han utilizado datos obtenidos con telescopios del Observatorio Austral Europeo para crear el mejor mapa tridimensional hecho hasta el momento de las zonas centrales de la Vía Láctea. Y de este modo han descubierto que, desde algunos ángulos, las regiones interiores parecen tener forma de cacahuete o de X.

Una de las zonas más importantes y más masiva de la galaxia es el bulbo galáctico, que contiene unos 10.000 millones de estrellas y se extiende a lo largo de miles de años luz. Pero aún no se comprenden muy bien ni su estructura ni su origen. Lamentablemente, desde nuestra situación dentro del disco galáctico, la visión de esa región central, a unos 27.000 años luz de distancia de la Tierra, se oscurece mucho debido a las densas nubes de gas y polvo. Los astrónomos solo pueden obtener una visión útil del bulbo observando en longitudes de onda mayores, como la radiación infrarroja, que puede penetrar en las nubes de polvo. 


Un equipo del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre (MPE) en Garching (Alemania) utilizó el sondeo en el infrarrojo cercano VVV del Telescopio VISTA, en el Observatorio Paranal de ESO en Chile para estudiar el bulbo galáctico, aprovechando que permite captar estrellas treinta veces más débiles que las captadas por sondeos anteriores del bulbo. El equipo identificó un total de 22 millones de estrellas pertenecientes a un tipo de estrellas rojas gigantes cuyas propiedades, bien conocidas, nos permiten calcular sus distancias con mucha precisión. A partir de este catálogo estelar han podido confeccionar un mapa tridimensional del bulbo galáctico. “Descubrimos que la zona interior de nuestra galaxia tiene forma de cáscara de cacahuete si la miramos desde un lado, y si la mirásemos desde arriba tendría una forma de barra muy alargada“, matiza Ortwin Gerhard, coautor del estudio.

El segundo equipo internacional, encabezado por el estudiante de doctorado chileno Sergio Vásquez (Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile; y ESO, Santiago, Chile), adoptó un enfoque diferente a la hora de definir la estructura del bulbo. Comparando imágenes obtenidas con once años de diferencia por el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros pudieron medir los pequeños desplazamientos provocados por el movimiento de las estrella del bulbo en el cielo. Esta información se combinó con las medidas del movimiento de las mismas estrellas acercándose o alejándose de la Tierra con el fin de calcular los movimientos de más de 400 estrellas en tres dimensiones.

“Es la primera vez que se obtiene un número tan grande de velocidades en tres dimensiones para estrellas individuales de ambos lados del bulbo”, concluye Vásquez. “Las estrellas que hemos observado parecen estar moviéndose a lo largo de los brazos del bulbo en forma de X, ya que sus órbitas van de arriba a abajo y fuera del plano de la Vía Láctea. ¡Todo encaja perfectamente con las predicciones de los últimos modelos!”.

Los astrónomos creen que, originalmente, hace miles de millones de años, la Vía Láctea era tan solo un disco de estrellas que formó una barra plana. Entonces, la parte interior colapsó, generando esa forma tridimensional en forma de cacahuete que hoy vemos en las nuevas observaciones.

Etiquetas: astronomía

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