Detectan una tormenta similar a las de Júpiter en una estrella enana

Un equipo de astrónomos ha descubierto lo que parece ser una estrella diminuta que presenta una tormenta gigante formada por nubes de minerales, gracias a los datos aportados por los telescopios Spitzer y Kepler de la NASA.

El director de la investigación, John Gizis, de la Universidad de Delaware, cree que esta estrella es del tamaño de Júpiter y que la tormenta, un fenómeno persistente que se ha mantenido durante un mínimo de dos años y probablemente mucho más tiempo, es similar a la Gran Mancha Roja del planeta Júpiter.

 

El estudio se ha publicado en The Astrophysical Journal. Aunque lo científicos ya conocían exoplanetas nublados, esta es la prueba más precisa de una estrella nublada que se tiene hasta la fecha. Se trata de un astro conocido como W1906 + 40, que pertenece a una clase de objetos celestes llamados enanas de tipo L. Las enanas de tipo L son consideradas estrellas porque son capaces de fusionar átomos y generar luz, mientras que las enanas marrones, debido a su falta de fusión atómica, son consideradas como estrellas fallidas.

 

Para ser una estrella, W1906 + 40 es relativamente fría. Su temperatura es de unos 2.200 grados Kelvin, lo suficientemente baja como para que se formen nubes en su atmósfera. Las nubes de las estrellas enanas de tipo L están compuestas por pequeños minerales, según Gizis. El telescopio Spitzer ya había observado antes otras enanas marrones nubladas, pero no como en esta ocasión con una tormenta que dura al menos dos años. En su estudio, Gizis y su equipo analizaron este objeto descubierto por WISE en 2011.

 

Después se percataron de que se encontraba en una zona que había sido observaba por el telescopio espacial Kepler durante una misión en que trataba de evaluar las variaciones de luz en las estrellas para localizar planetas en órbita en torno a ellas. Algunos de los datos recopilados por el telescopio espacial revelaban que la variación de la luz en las estrellas no estaba provocada por el tránsito de un planeta sino por la presencia de manchas solares en los astros, y en este caso, por la acción de una tormenta según confirmó posteriormente el telescopio Spitzer.

 

Gracias a sus detectores infrarrojos, el Spitzer constató que el diámetro de esta colosal tormenta podría contener tres Tierras y que gira alrededor de la estrella cada 9 horas. Observada en diferentes longitudes de onda, los astrónomos creen que si pudiéramos viajar hasta ella veríamos una mancha oscura en la zona polar.

 

El proyecto de los investigadores es seguir empleando los telescopios Kepler y Spitzer para detectar más tormentas en torno a otras estrellas enanas, aunque aún no saben “si este tipo de fenómenos son comunes en las estrellas enanas ni por qué duran tanto tiempo", concluye Gizis.

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