Descubren el origen del neutrino 'Caponata'

El observatorio IceCube de neutrinos detectó una de estas partículas desde la Antártida en 2012.

Los neutrinos son las partículas más rápidas, más ligeras y por ello más esquivas de la naturaleza. Si añadimos que son muy energéticas su variopinto y apasionante perfil se complica.

 

El experimento IceCube detectó el 4 de diciembre de 2012 desde la Antártida una de estas esquivas partículas con una energía de 2 petaelectronvoltios -2.000 billones de electronvoltios-, el neutrino más energético conocido, sin duda.

 

Ahora, un equipo internacional de astrofísicos ha revelado que aquel neutrino cósmico bautizado con el nombre de un personaje de Barrio Sésamo, “Caponata” (“Big Bird” en inglés), procedía de una fuente energética de la galaxia PKS B1424−418 con una probabilidad del 95%, un blázar, una colosal explosión en radiofrecuencia y rayos gamma asociada a un agujero negro situada en esta lejana galaxia. Estamos así ante una nueva era de la astronomía: la astronomía de neutrinos.

 

Nuestro trabajo muestra la primera asociación verosímil entre los neutrinos cósmicos y un objeto exterior a nuestra galaxia, lo que da un impulso definitivo al nacimiento de una nueva disciplina científica: la astronomía de neutrinos”, comenta a la agencia Sinc Eduardo Ros, profesor de la Universidad de Valencia, investigador del Instituto Max Planck de Radioastronomía en Bonn (Alemania) y coautor del trabajo.

 

Tras descartar todas las posibles fuentes energéticas alternativas, los científicos, gracias a la ayuda de una red de radiotelescopios de Australia, Sudáfrica, Chile y la Antártida denominada TANAMI, el telescopio espacial de rayos gamma Fermi de la NASA y el propio observatorio IceCube, descubrieron que todo encajaba.

 

“Ha sido una suerte que estuviésemos estudiando galaxias con el proyecto TANAMI y que hayamos encontrado a la ‘culpable’ de emitir al neutrino récord. La astronomía de neutrinos acaba de nacer. Pronto podremos localizar el origen de un neutrino con una precisión de 0,6 grados. Si seguimos estudiando el cosmos con los telescopios disponibles estaremos más cerca de desvelar los secretos del origen y la física de estos fenómenos, que hasta hace bien poco escapaban a nuestra comprensión”, explica Matthias Kadler, líder del estudio que recoge la revista Nature Physics.

 

Etiquetas: astronomíaenergíaparticulas

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