Curiosity halla evidencias de agua líquida en Marte

Desde que el rover Curiosity de la NASA llegó a la superficie del planeta Marte en agosto de 2012 ha estado enviando una gran cantidad de datos que nos han demostrado, entre otras cosas, la presencia de nitrógeno fijado en sedimentos (un elemento esencial para la existencia de vida tal y como la conocemos). Ahora, un equipo de científicos liderados por el español Javier Martín-Torres del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, acaba de demostrar que el agua líquida (salada) puede seguir existiendo en el planeta rojo. El trabajo ha sido publicado en la revista Nature Geoscience.

 

El estudio, basado en los datos de la estación ambiental REMS, muestra que las condiciones ambientales medidas en el cráter Gale son favorables para la formación de agua líquida transitoria en forma de salmueras (agua salada), especialmente en los primeros 5 centímetros del suelo y, sobre todo, durante las noches del invierno en Marte.

 

Este fenómeno es posible gracias a los percloratos, unas sales que se encuentran por toda la superficie marciana y que absorben el vapor de agua ambiental para formar salmueras o soluciones salinas acuosas (delicuescencia). Curiosity ha conseguido registrar humedad relativa cerca de la superficie y revelar que el cráter Gale (que mide 154 kilómetros de diámetro) fue un lago hace entre 3,5 y 2,7 mil millones de años y que produce un ciclo diario de intercambio de agua entre la atmósfera y el suelo, condiciones que hacen posible la formación de este agua líquida salada.

 

MSL –la misión de la que forma parte Curiosity– no está diseñada para la detección directa de salmueras líquidas, como tampoco lo está para detectar la vida, sino para evaluar las condiciones de habitabilidad. La transición de las sales del suelo desde los estados hidratados o congeladas hacia pequeñas gotas de líquido sólo podría medirse directamente por los cambios de conductividad eléctrica o cambios colorimétricos de esas gotitas saladas dentro del suelo. Este tipo de ciencia de contacto requiere una sonda de subsuelo y unos instrumentos que no tiene la plataforma de MSL”, explica Martín-Torres.

 

Otra de las pruebas que podría justificar la presencia de estas salmueras es que las ruedas del rover están sufriendo un rápido deterioro, precisamente por estar en contacto diario con las soluciones corrosivas de percloratos en agua desde que aterrizara en el planeta rojo.

 

Etiquetas: Marteaguaastronomía

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