Curiosidades sobre el descubrimiento de Próxima b

Es probable que conozcas la noticia del descubrimiento del nuevo exoplaneta Próxima b, Hoy repasamos un buen abanico de anécdotas curiosas.

  • El investigador principal del equipo que ha descubierto Próxima b es español, Guillem Anglada-Escudé. Trabaja en la unidad de astronomía de la Universidad Queen Mary (Londres).

     

  • Próxima b orbita en torno a Próxima Centauri, emplazada a 4 años luz.

     

  • Todo el proceso experimental fue narrado en tiempo real en Twitter, Facebook y en el blog Pale Red Dot.

     

  • El proyecto fue vendido a la ESO (European Southern Observatory) que es la encargada de gestionar los telescopios con los que finalmente fue descubierto Próxima b. Para que la ESO diera luz verde, los investigadores aconsejaron realizar tareas de divulgación mientras se desarrollaban las labores detección y se incidió en el hecho de que resultaría interesante para la opinión pública la búsqueda de un exoplaneta en la estrella más cercana a la Tierra.

     

  • El principal instrumento utilizado fue el High Accuracy Radial velocity Planet Searcher (HARPS), un telescopio (gestionado por la ESO) orientado a la búsqueda de exoplanetas mediante el método de observación de cambios en la velocidad radial.

     

  • El método de la velocidad radial consiste en medir pequeños cambios en la frecuencia de emisión de la estrella al moverse -mínimamente- debido a la influencia por parte del planeta que orbita en torno a ella. Estos cambios en la frecuencia (efecto Doppler) desvelaban que la estrella se movía apenas unos pocos metros por segundo. El grupo de Pale Red Dot usó además un método de convolución muy eficiente que permitía una resolución en la velocidad de movimiento de Proxima Centauri inigualable hasta la fecha.

 

Próxima b tiene una masa entre 1.3 y 2.0 veces la masa de la Tierra.

 

  • Fueron necesarias 60 noches de observación pero con tan solo 2 semanas transcurridas ya se percibía que el proyecto iba a tener un resultado exitoso. En realidad no se usaron las noches completas, sino apenas unos minutos por noche, lo que lo que hace de este proyecto uno de los más eficientes en astrofísica.

     

  • Se usaron otros dos observatorios. Uno de ellos no era ni siquiera de uso científico, sino que está destinado al turismo astronómico.

     

  • El presupuesto del proyecto fue de 0€.

     

  • El equipo de Guillem Anglada-Escudé no fue el primero en interesarse en realizar un experimento parecido, pero los científicos de la Universidad Queen Mary fueron los primeros en presentarlo de la manera adecuada y convencer a la ESO de llevarlo a cabo.

     

  • Al poco de concluir el experimento, y antes de presentar los resultados de manera colegiada, hubo una filtración de los resultados por parte del periódico Der Spiegel.

     

  • Los años en Próxima b duran 11.2 días. El planeta siempre muestra la misma cara a su estrella. A esto se le llama bloqueo gravitatorio o acoplamiento de marea. Esto es debido a la cercanía del planeta a su astro.

     

  • Para analizar los datos obtenidos con el telescopio, se usó un novedoso sistema basado en estadística bayesiana que permite ver señales muy pequeñas escondidas en flujos de datos.

     

 

 

  • Hace 4 años que se sospecha de la existencia de Próxima b, pero hasta no haber aplicado el método científico de manera contundente, no se ha podido llegar a un resultado fidedigno.

     

  • En 2013, el equipo del investigador Anglada-Escudé envió un artículo científico preliminar sobre Próxima b que fue rechazado por la revista que lo recibió.

     

  • Próxima b tiene una masa entre 1.3 y 2.0 veces la masa de la Tierra.

     

  • Proxima Centauri es un 12% de la masa del Sol y 1.000 veces más débil que este, pero Próxima b está lo suficientemente cerca para que la energía recibida por el planeta le haga quedar en la zona de habitabilidad (podría albergar agua líquida y, quizás, vida.).

     

  • El nombre oficial de Próxima b es Alpha Centauri Cb.

     

  • El descubrimiento de Próxima b ha supuesto un mazazo para la comunidad científica de exoplanetas, ya que con muy pocos medios y recursos, Pale Red Dot ha conseguido mucho más que otros grupos científicos contra los que compite. Además, el resultado es mucho más valioso ya que implica haber encontrado un planeta comparable a la Tierra a una distancia alcanzable por el ser humano.

 

Alberto Corbi es profesor en la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología (ESIT) de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

 

Etiquetas: astronomíaexoplanetas

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