¿Conducir más lento contamina menos?

Los episodios de contaminación atmosférica en las zonas urbanas están a la orden del día, así como el debate sobre las políticas públicas para afrontarlos. ¿Debemos limitar, por ejemplo, la velocidad de los coches en aras de una atmósfera más saludable?

En la Universidad de Barcelona hemos analizado el impacto sobre la contaminación atmosférica de las políticas de velocidad variable – los límites cambian en función de la vía y las condiciones meteorológicas- y de limitación máxima a 80 km/h en las vías de acceso a la ciudad de Barcelona. El resultado es que si bien la política de velocidad variable consigue reducir contaminantes como el PM₁₀ (partículas en suspensión inferiores a 10 micras) y los óxidos de nitrógeno (NOₓ), la limitación de la velocidad máxima desde 120 o 100 km/h a 80 km/h no tiene efecto o incluso es contraproducente. La investigación, publicada en Transportation Research Part D: Transport and Environment, concluye que la homogeneización en el flujo del tráfico, evitando paradas y arranques, jugaría un papel importante en la disminución de la contaminación.

Una ampliación del trabajo de investigación en la misma revista analiza el efecto de las dos opciones según el grado de contaminación. Los días de máxima contaminación, la medida de la velocidad variable consigue reducir la contaminación de los NOₓ en un 9,4 %; mientras que para las PM₁₀ esta reducción es del 5,1 %. Por el contrario, la activación del límite de velocidad a 80 km/h no tendría ningún efecto sobre los contaminantes cuando la contaminación es máxima. Los días en que la contaminación se encuentra en la media o bien muy por debajo, la velocidad variable consigue reducir la contaminación de ambos contaminantes, mientras que los 80 km/h siguen sin tener efecto.

Para terminar, una consideración general. Durante estos años de crisis económica el menor número de viajes en transporte privado nos ha ocultado los problemas de contaminación; el repunte de la actividad económica ya está implicando un mayor tráfico y congestión en las grandes ciudades. Así, debe tenerse en cuenta que la política de la velocidad variable, aunque se muestre efectiva, acaba teniendo sólo un impacto limitado a la hora de solucionar el problema de contaminación atmosférica.

Jordi Rosell, investigador del Institut de Recerca d’Economia Aplicada(IREA), Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. Este artículo ha sido escrito en colaboración con la Unidad de Comunicación de la Universidad de Barcelona.

Etiquetas: La ciencia contada por los científicoscoches futurocontaminaciónmedio ambientetecnología

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