Comida a cambio de sexo

Comida a cambio de sexoNo se deje engañar por la apariencia inocente de las cicas australianas (Macrozamia). Estas plantas con aspecto de palmeras, que han permanecido sobre la faz de la Tierra durante los últimos 300 millones de años, cuentan con sofisticadas tácticas de "seducción" para garantizar su reproducción.

Según se puede leer en un artículo publicado hoy en la revista Science, las cicas son plantas dioicas, con los órganos sexuales (conos) masculinos y femeninos en individuos separados. Por eso dependen de que ciertos insectos voladores las polinicen.

Los insectos acuden a la planta en busca de polen (en los conos macho). De forma natural, estos animales saldrían una vez saciados y se irían volando sin más. Pero las cicas tienen otros planes para ellos... Durante el período fértil de estas plantas, que tiene lugar una vez al año y dura menos de un mes, aumentan en varios grados la temperatura de sus conos entre las 11 de la mañana y las 3 del mediodía. Cuando los conos masculinos y femeninos se calientan, ambos liberan una sustancia tóxica con un olor intenso, el beta-mirceno, que empuja a los insectos a salir huyendo sin haber concluido su alimentación. "Imagina a un chico con demasiado after-shave", compara con humor el profesor Roemer, coautor del trabajo. Cuando el olor se reduce, los insectos regresan a las plantas llevando aún a cuestas bastante polen. Algunos van a parar a los conos masculinos, pero otros, confundidos por el olor, se introducen en los femeninos y los polinizan. Un ingenioso método de "repulsión-atracción" que para sus descubridores constituye un claro ejemplo de adaptación evolutiva.

Continúa leyendo

COMENTARIOS

También te puede interesar