Captan la muerte violenta de una estrella gigante

Se trata de la primera vez en la historia que un equipo de astrónomos logra observar la muerte violenta de una estrella masiva tipo Wolf-Rayet (WR). En concreto, esta estrella se encuentra a 360 millones de años luz de distancia en la constelación de Bootes y murió debido a una explosión conocida como supernova II b. El hallazgo ha sido publicado en la revista Nature.

 

Las estrellas tipo WR, caracterizadas por ser muy masivas y calientes (son 20 veces más masivas que nuestro Sol y cinco veces más calientes), sufren enormes pérdidas de masa provocadas por los intensos vientos solares. Fuera de este dato, debido a que son bastante raras y suelen estar oscurecidas, los expertos no tienen un gran conocimiento sobre su formación y su muerte.

 

Sin embargo, gracias al 'intermediate Palomar Transient Factory' (iPTF), que utiliza los recursos del Centro Científico Computacional Nacional de Investigación Energética (NERSC) y la Red de Ciencias Energéticas (ESnet), ambos ubicados en EEUU, cuyo objeto es estudiar acontecimientos cósmicos fugaces como las supernovas, un equipo de astrónomos israelíes consiguieron captar la supernova SN2013cu pocas horas después de su explosión. Tras orientar los telescopios terrestres y espaciales a su localización, pudieron observar el evento hasta 15 horas después de la autodestrucción de la estrella.

 

“El desarrollo de capacidades de observación nuevas nos permite ahora estudiar las estrellas que estallan de formas con las que antes sólo podíamos soñar. Estamos avanzando hacia estudios en tiempo real de las supernovas”, afirma Gal-Yam, líder del estudio.

 

“Cuando una estrella Wolf-Rayet se convierte en supernova, la explosión rebasa el viento estelar y toda la información acerca de la estrella progenitora se va. Tuvimos suerte con SN 2013cu, puesto que captamos la supernova antes de que desapareciera con el viento. Poco después de que la estrella explotara, soltó un destello ultravioleta de la onda de choque que calentó e iluminó el viento. Las condiciones que observamos en ese momento eran muy similares a lo que había antes de la supernova”, afirma Peter Nugent, astrofísico del Centro de Berkeley Lab y coautor del estudio.

 

Etiquetas: estrellas

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