6 cosas que los humanos nos hemos dejado en el espacio

Algunas son más normales; otras, cuanto menos, curiosas... hemos recopilado algunos de los objetos dejados por los astronautas en sus incursiones espaciales.

Ya sea por descuido, por accidente, voluntariamente o por necesidad, desde que comenzó la carrera espacial son muchas las cosas que los humanos hemos abandonado a su suerte en el espacio exterior. A unas cuantas se les ha perdido la pista, otras se han desintegrado o han vuelto a entrar en la Tierra y miles de ellas siguen orbitando alrededor de nuestro planeta.

El Vanguard I 

El objeto humano más antiguo que aún se encuentra en espacio es el satélite Vanguard I, que se lanzó en 1958 desde Cabo Cañaveral. Era el cuarto satélite que el ser humano ponía en órbita, y el primero que hacía uso de la energía solar. Su transmisor dejó de enviar señales seis años después del lanzamiento, pero a día de hoy continúa dando vueltas a la Tierra. En el año 2009 alcanzó las 200.000 vueltas a nuestro planeta, lo que supone una distancia de unos 10.000 millones de kilómetros. Solo las sondas Pioneer y Voyager han recorrido más distancia que el Vanguard I.

El guante de Edward White

Edward White fue el primer estadounidense que hizo una caminata espacial, en 1965, y fue también pionero en generar basura espacial. Durante la misión Gemini 4, uno de los guantes de White se escapó de la cápsula y se perdió en el espacio. El guante estuvo orbitando alrededor de la Tierra durante un mes, a unos 28.000 kilómetros por hora, hasta que finalmente acabó desintegrándose al entrar en contacto con la atmósfera terrestre.

Un cepillo de dientes

Ese mismo año, durante la misión Gemini 7, el astronauta Jim Lovell perdió su cepillo de dientes en el espacio exterior. Su compañero de misión, Frank Borman, compartió el suyo con Lovell durante el resto de la misión. El cepillo compartido se encuentra actualmente el el Museo Nacional de Historia Estadounidense.

Pelotas de golf

El quinto ser humano en pisar la luna, Alan Shepard, aprovechó su viaje, en 1971, para convertirse además en la primera persona en practicar un deporte fuera de la Tierra. En su paseo por el satélite terrestre, Shepard golpeó dos pelotas de golf que probablemente aún siguen en la superficie lunar. En 2006, el cosmonauta ruso Mijaíl Tiurin puso en órbita alrededor de la Tierra una pequeña pelota de golf tras golpearla desde la Estación Espacial Internacional.

Recuerdo familiar

El astronauta Charlie Duke, antes de viajar a la luna en 1972, les preguntó a sus hijos si les apetecía ir con él. Por supuesto, los pequeños respondieron que sí, así que Duke llevó consigo un retrato familiar y lo dejó en la superficie de nuestro satélite. En la parte trasera de la fotografía, el astronauta escribió: "Esta es la familia del astronauta Charlie Duke, del planeta Tierra, que aterrizó en la luna el 20 de abril de 1972". Es probable que la instantánea siga allí, aunque seguramente la intensa radiación solar la habrá deteriorado de forma considerable.

Cenizas y orina

Además de objetos creados por el ser humano, también hay restos "naturales". Por un lado, las cenizas de algunas personas, entre ellas las del creador de Star Trek, Gene Roddenberry, cuyos restos se esparcieron por el espacio en 1997. Por otro, orina y excrementos de astronautas: hasta hace no mucho tiempo, los desechos de los tripulantes de la Estación Espacial Internacional se arrojaban directamente al exterior (actualmente la mayor parte se recicla, convirtiendo la orina en agua potable y las heces en abono). Algunos astronautas han señalado que los dorados cristales flotantes que forma la orina al entrar en contacto con el frío espacio exterior conforman uno de los espectáculos más bellos que se pueden contemplar.

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