Archisílabos

depalabras335Decía George Orwell, el escritor británico autor de 1984 y Rebelión en la granja, que el secreto de una buena prosa reside en elegir, entre dos palabras de idéntico significado, la que sea más corta. Una filosofía que practicó también el español Azorín, que acostumbraba a tachar en sus manuscritos todos aquellos términos que le parecían difíciles o rebuscados, y que sustituía por otros más sencillos o menos impostados. Sin embargo, de un tiempo a esta parte se vive el fenómeno contrario: algunos hablantes tienden a engordar las frases con expresiones ampulosas, pomposas y sonoras. Así, es habitual escuchar climatología en lugar de clima, altitud por altura, y citación por la mucho más vulgar cita.

Hace años el profesor Aurelio Arteta definió estas palabras artificialmente sobredimensionadas para que suenen más importantes como archisílabos, y desde entonces denuncia de vez en cuando las actitudes archisilabizadoras de políticos, profesionales y periodistas, entre muchos otros. Por ejemplo, el hombre del tiempo que anticipa en televisión precipitaciones, en vez de anunciar lluvias; el médico que, ante la sintomatología –no síntomas– de un paciente, encarga una analítica en lugar de un simple análisis, o el periodista o político que, en diarios y revistas, se refiere a cumplir la legalidad, cuando podría decir perfectamente la ley.

Hay muchísimos más términos archisílabos, y por si necesita reciclar su léxico para ponerse a la moda, no olvide que debe decir caracterización en lugar de característica, peligrosidad en lugar de peligro y argumentación como alternativa archisilábica al común y vulgar argumento. En la misma línea, recuerde elegir llamamiento en vez de llamada, honorabilidad por honor y referente por modelo. No se olvide tampoco de los verbos. Utilice culpabilizar en vez de culpar, visionar por ver, inicializar por iniciar, y en lugar del aburrido abrir utilice el mucho más complejo y pretencioso aperturar. Y ante la duda, ya sabe, siempre lo más largo y complicado.

Antonio Muñoz Molina
26/03/2009
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Carmen Mendez Naya  - anorexia   |2009-03-27 10:22:33
El pensamiento del Sr.Machamalo me sugiere la palabra anorexia; las privaciones
de placeres físicos, como el comer y otros originan ansiedad, y como la
privación persiste y la vida es como el agua...., pues son las palabras las que
se engordan (engordar al cuerpo es pecado mortal). Pero ojo, se engordan en el
amplio sentido de la palabra, no sólo por pedantería -que es una forma de
engorde intelectual-, también por el afán de abarcar con palabras significados
más y más amplios, menos y menos concretos. Así, peligrosidad frente a
peligro, claro..., para que el interlocutor vea que "no es nada
personal", nada concreto ni inmediato, sino algo universal,
global....,etc.,etc.. Todo un espejo, el lenguaje
Tábata Mendoza  - NO ESTOY DE ACUERDO   |2009-03-27 21:40:23
Si bien, en nuestra vida cotidiana resulta más cómodo y agradable emplear un
lexico "común y corriente", hay palabras que no podrían decirse de tal
manera. Por ejemplo: el señor del clima, no debería decir "Clima", si
no el "estado del tiempo" (Que resulta estuadi por la Meteorología); y
Climatología hace referencia al estudio del clima (Clima, y logos,, estudio)
que es el estado del tiempo que ha perdurado por más de tres años en ese mismo
lugar. Entonces; tampoco sería correcto que el señor del Clima (vaya, el
meteorólogo) dijera "Clima". Así pues, que yo creo que deberíamos
expresarnos con propiedad. Que si salimos a la calle y escuchamos al vulgo,
hablar con menos "pomposidad" resulta totalmente innecesario.